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Hipnosis regresiva: de dónde viene realmente

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Quien busca «hipnosis regresiva» busca una idea precisa: que existe un estado, distinto de la vigilia, en el que vuelven recuerdos que despiertos no se encuentran, y que en ese estado se puede remontar hasta el recuerdo más antiguo, aquel con el que empezó un trastorno. Esta idea no es moderna. Tiene más de doscientos años y se fue construyendo pieza a pieza, por personas distintas. Este artículo cuenta esas piezas, en orden.

El hilo, en cinco pasos

  1. 1784. Se descubre un estado parecido al sueño en el que una persona habla, razona, y al despertar no recuerda nada.
  2. 1813-1823. Se observa que en ese estado vuelven también cosas olvidadas hace tiempo.
  3. 1819-1843. Se comprende que no hace falta ninguna fuerza misteriosa: cuenta la persona que entra en ese estado. Y se aprende a hacer que lleve el recuerdo a la vigilia.
  4. 1898-1904. Un médico usa ese estado para remontar, recuerdo tras recuerdo, hasta el origen de un síntoma.
  5. 1919-1950. El método funciona solo a veces. En 1950 alguien intenta conservar el remontar y quitar la hipnosis.

1784Primer paso: un estado en el que se es otra persona

Hay que partir de Franz Anton Mesmer, un médico alemán que trabajaba en París. Mesmer estaba convencido de que existía un fluido invisible, el «magnetismo animal», y de que la enfermedad venía de un desequilibrio de ese fluido. Trataba a los pacientes en grupo, sentados alrededor de una gran tina de madera llena de agua y limaduras de hierro, el baquet, de la que salían barras de metal que se apoyaban en el cuerpo. La señal de que la cura funcionaba era la «crisis»: convulsiones, gritos, desmayos. En 1784 una comisión real, de la que formaban parte Benjamin Franklin y Lavoisier, concluyó que el fluido no existía y que todo era efecto de la imaginación.

Ese mismo año un discípulo de Mesmer, el marqués de Puységur, en su finca de Buzancy, en el norte de Francia, obtiene algo distinto. Está tratando a un campesino de veintitrés años, Victor Race, con el método de Mesmer, que entonces se llamaba «magnetizar»: el médico se sienta frente al enfermo, lo mira fijamente y le pasa despacio las manos a lo largo del cuerpo, de la cabeza hacia abajo, sin tocarlo o rozándolo apenas, convencido de transmitirle el fluido. Eran los «pases» magnéticos. En lugar de las convulsiones, Puységur ve esto:

«¡Cuál fue mi sorpresa al ver a este hombre dormirse tranquilamente en mis brazos, sin convulsiones ni dolores!… hablaba, se ocupaba en voz alta de sus asuntos… al día siguiente, sin acordarse ya de mi visita de la tarde…»

«Quelle fut ma surprise de voir… cet homme s’endormir paisiblement dans mes bras, sans convulsions ni douleurs!… il parloit, s’occupoit tout haut de ses affaires… le lendemain, ne se souvenant plus de ma visite du soir…» — Puységur, Mémoires, ed. 1786, pp. 22-23.

Victor dormido parece más despierto que Victor despierto: razona mejor, entiende antes. Pero cuando se despierta no sabe nada de lo que ha dicho y hecho. Es la primera pieza de la idea: existe un estado distinto de la vigilia, y entre los dos hay un muro de memoria. Se lo llamó «sonambulismo artificial». La palabra «hipnosis» llegará sesenta años después.

1813Segundo paso: en ese estado vuelven las cosas olvidadas

Treinta años después, un naturalista parisino, Joseph Deleuze, reúne los casos y observa que el muro funciona en los dos sentidos. Despiertos no se recuerda el sueño; pero en el sueño se recuerdan cosas que despiertos se habían perdido:

«Encuentra en su memoria el recuerdo de las cosas que había olvidado durante la vigilia… [y al despertar] estos dos estados son tan extraños el uno al otro como si el sonámbulo y el hombre despierto fueran dos seres distintos.»

«Il retrouve dans sa mémoire le souvenir des choses qu’il avoit oubliées pendant la veille… ces deux états sont aussi étrangers l’un à l’autre, que si le somnambule et l’homme éveillé étaient deux êtres différens.» — Deleuze, Histoire critique du magnétisme animal, t. I, pp. 186-187.

Un ejemplo que cuenta: un joven había vivido dos años en Creta y despierto ya no recordaba la lengua; en sonambulismo decía que le volvería si tuviera delante a alguien que la hablara, y mientras tanto recitaba de memoria un largo poema inglés «exactamente como si lo leyera». La explicación de Deleuze es una sola frase: «todas las sensaciones que hemos experimentado en el curso de la vida han dejado huellas».

Diez años más tarde el médico Alexandre Bertrand añade un caso que muestra cómo leer estos fenómenos. Una sonámbula «recetaba» plantas medicinales que despierta no conocía, y parecía un prodigio. Luego se descubrió que de niña era hija de una herbolaria e iba con su madre a recogerlas. No era un don misterioso: era un recuerdo de infancia que volvía a la superficie. Es la segunda pieza: en ese estado afloran recuerdos viejos, incluso los que se creían perdidos.

1819-1843Tercer paso: no hay ningún fluido, cuenta quien duerme

Un abate portugués que trabajaba en París, José Custódio de Faria, quita de en medio la teoría de Mesmer. Para él la tina, el fluido, la voluntad del magnetizador no tienen nada que ver: todo ocurre en la persona. Para dormirla basta con decirle con fuerza «dormid», o hacerle mirar fijamente una mano abierta. Y descubre que el muro de memoria se puede abrir por orden: si durante el sueño se ordena a la persona recordar al despertar, al despertar recuerda.

«[Ellos] conservan la memoria de todo lo que se desee, en cuanto se les ordena durante el sueño volver sobre ello la atención para recordarlo al despertar.»

«…gardent la mémoire de tout ce qu’on désire, dès qu’on leur enjoint dans le sommeil d’y replier leur attention pour s’en rappeler au réveil.» — Faria, De la cause du sommeil lucide, 1819, pp. 226-227.

En 1843 un cirujano de Mánchester, James Braid, da al estado el nombre que ha quedado, hipnotismo, del griego «sueño». Lo obtiene haciendo mirar fijamente un objeto y escribe que todo depende «del estado del paciente, y en absoluto de la voluntad del operador» («on the physical and psychical condition of the patient… and not at all on the volition… of the operator»). Es la tercera pieza: el estado es de la persona, y lo que aflora en él se puede llevar a la vigilia.

1898-1904Cuarto paso: remontar hasta el primer recuerdo

Hasta aquí la hipnosis sirve para hacer volver recuerdos, pero sin un orden y sin un fin médico preciso. El paso decisivo lo da Pierre Janet, médico y psicólogo en la Salpêtrière de París. Janet trata a pacientes con síntomas sin causa física: parálisis, cegueras, crisis, angustias. Se convence de que detrás de cada síntoma hay un recuerdo que ha quedado «separado», al que llama idea fija. Y en 1898 describe lo que ocurre cuando, en hipnosis, quita uno:

«Cuando se ha eliminado una idea fija, uno se asombra al ver surgir otra… Es una idea antigua, anterior a la que se acaba de tratar… y uno se ve obligado a recorrer en orden inverso las principales ideas fijas que han atormentado la vida del enfermo.»

«Quand on a enlevé une idée fixe, on est tout étonné d’en voir surgir une autre… C’est une idée ancienne, antérieure à celle que l’on vient de traiter… et on est obligé de repasser en ordre inverse, les principales idées fixes qui ont tourmenté la vie du malade.» — Janet, Névroses et idées fixes, 1898.

He aquí la «regresión» en el sentido de hoy: los recuerdos que enferman están en capas, y se desciende del más reciente al más antiguo. Janet observa también que los más antiguos son los más resistentes.

En 1904 Janet publica el caso de Irène, una joven que tras la muerte de su madre había perdido el recuerdo de aquellos meses, y allí se ve cómo trabaja de verdad. Tres cosas, dichas en breve:

  • La hipnosis sola no basta. En los primeros intentos Irène, hipnotizada, no recuerda nada más que despierta. La hipnosis sirve solo para mantenerla concentrada; es el médico quien la guía, recuerdo a recuerdo.
  • Los recuerdos más dolorosos no vuelven en su lugar. Los demás reaparecen en orden de tiempo; los ligados a las emociones más violentas se saltan, y solo se pueden afrontar al final, cuando el resto ya ha vuelto.
  • Hay un punto en el que hay que detenerse. Cuando Irène llega cerca del día de la muerte de su madre, se bloquea y cae en convulsiones. Si Janet insiste, el trabajo se pierde. Lo que le pide es contar esos momentos «con moderación, conservando la conciencia de sí misma y del mundo exterior».

Al final, los recuerdos encontrados en hipnosis todavía hay que llevarlos a la vigilia, con un trabajo aparte. Es la cuarta pieza: un estado de trabajo, una guía, un orden, una señal de parada. La hipnosis regresiva, en sustancia, ya está toda aquí.

1919-1950Quinto paso: funciona solo a veces

Quince años después, en 1919, Janet hace balance con una franqueza poco común:

«En muchísimos casos que me parecían perfectamente idénticos a aquellos en los que había tenido éxito, operé, o creí operar, de la misma manera, sin ningún resultado digno de mención… En todos estos métodos se encuentra probablemente el germen de un método terapéutico; pero no conocemos lo bastante las reglas que harían de él un método fácilmente aplicable.»

«In a great many instances which appear to me perfectly identical with those in which I was successful, I operated, or believed myself to be operating, in the same manner, with no result worth mentioning… there are probably to be found the germ of a therapeutic method; but we do not adequately know the rules that will make of it a method that is readily applicable.» — Janet, Les médications psychologiques, 1919, vol. III, cap. II; ed. inglesa Psychological Healing, 1925, vol. II, pp. 856-857.

Los problemas son dos, y se conocían desde Puységur: no todos entran en hipnosis, y lo que se recupera queda a menudo al otro lado del muro, en el estado hipnótico, en lugar de convertirse en un recuerdo normal.

En 1950 L. Ron Hubbard parte precisamente de aquí. En el artículo de mayo de 1950 escribe que el hipnoanálisis, es decir, el análisis realizado en hipnosis, «suena bien en los textos pero no funciona»: «no se puede hipnotizar a todo el mundo», y aun cuando se puede «funciona solo de vez en cuando» («you can’t hypnotize everybody. Further it works only occasionally»). El libro del mismo mes cuenta que el hipnoanálisis y la narcosíntesis, es decir, lo mismo hecho con un fármaco, fueron estudiados y usados como punto de partida, y luego abandonados: la técnica que propone se declara «independiente del hipnotismo y de la narcosíntesis» («independent of hypnotism or narco-synthesis»). La idea de remontar hacia el recuerdo más antiguo se mantiene; la hipnosis se quita. Hay que leerlo con lo que se sabía entonces, es decir, con los dos límites que Janet ya había puesto por escrito. Cómo se construyó esa propuesta es el tema del artículo «Antes de Dianética: cinco hilos y un nudo».

En una tabla

Pieza de la ideaQuiénCuándo
Un estado distinto de la vigilia, con un muro de memoria al despertarPuységur1784
En ese estado vuelven recuerdos olvidados; «todas las sensaciones dejan huellas»Deleuze1813
Lo que parece un prodigio es un recuerdo de infanciaBertrand1823
Ningún fluido; el recuerdo se puede llevar a la vigilia por ordenFaria1819
El nombre «hipnotismo»; todo depende del pacienteBraid1843
Remontar del recuerdo reciente al más antiguoJanet1898
Guía del médico, recuerdos dolorosos fuera de orden, señal de paradaJanet1904
Balance: «el germen de un método», pero sin reglasJanet1919
Se conserva el remontar, se quita la hipnosisHubbard1950

Artículo relacionado: Antes de Dianética: cinco hilos y un nudo.

Fuentes. Puységur, Mémoires pour servir à l’histoire et à l’établissement du magnétisme animal, ed. 1786 · Rapport des commissaires chargés par le Roi de l’examen du magnétisme animal, París 1784 · Deleuze, Histoire critique du magnétisme animal, t. I (1.ª ed. 1813), pp. 186-191, 235-236 · Faria, De la cause du sommeil lucide, t. I, París 1819 · Bertrand, Traité du somnambulisme, París 1823, pp. 99-106 · Braid, Neurypnology, Londres 1843, pp. 19-20 · Janet, Névroses et idées fixes, 1898; «L’amnésie et la dissociation des souvenirs par l’émotion», Journal de psychologie normale et pathologique, 1904, pp. 417-453; Les médications psychologiques, 1919, vol. III (ed. inglesa Psychological Healing, 1925) · Hubbard, «Dianetics: The Evolution of a Science», Astounding Science Fiction, mayo de 1950; Dianetics: The Modern Science of Mental Health, 1950.

Las páginas de Puységur y Faria proceden de escaneos de época y pueden estar desplazadas una o dos. La cita de Janet de 1919 se da en la traducción inglesa de época, porque el original francés no se ha consultado.

Engrafía y ecforia: cómo un lógico inglés tradujo la memoria en 1921

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En 1921 Bertrand Russell, el autor de los Principia Mathematica, dedica una lección entera a un zoólogo alemán casi desconocido. Recoge sus términos, sus definiciones, sus dos leyes con número de página. Después los desmonta. Pero para entonces «engram» y «ekphory» ya han entrado en la lengua inglesa, en un libro que se leía.

Citas leídas en los originales: Semon, Die Mneme (1904, ed. 1920) y Russell, The Analysis of Mind, Lecture IV (edición Gutenberg). Al final: qué está demostrado y qué no.

Un lógico lee a un zoólogo

En 1921 Bertrand Russell no es un filósofo cualquiera. Ha escrito con Whitehead los tres volúmenes de los Principia Mathematica, ha dado nombre a una paradoja que obligó a refundar la teoría de conjuntos y acaba de salir de la cárcel por su pacifismo. The Analysis of Mind reúne quince lecciones dictadas en Londres y Pekín, y la tesis es ambiciosa: mente y materia no son dos sustancias, sino dos maneras de ordenar los mismos elementos.

Para sostener esta tesis hay que responder a una pregunta: ¿qué distingue lo vivo de la materia muerta? La cuarta lección está dedicada por entero a ello, y la respuesta lleva un título largo: Influence of Past History on Present Occurrences in Living Organisms, la influencia de la historia pasada en los acontecimientos presentes de los organismos vivos. El autor que Russell elige como guía es Richard Semon, zoólogo de Múnich, autor de Die Mneme (1904).

«La respuesta de un organismo a un estímulo dado depende muy a menudo de la historia pasada del organismo, y no solo del estímulo y del estado presente del organismo HASTA AHORA DESCUBRIBLE.»

«The response of an organism to a given stimulus is very often dependent upon the past history of the organism, and not merely upon the stimulus and the HITHERTO DISCOVERABLE present state of the organism.» — Russell, The Analysis of Mind, 1921.

El niño quemado teme el fuego. La quemadura no ha dejado huellas visibles y, sin embargo, la reacción ante el fuego ha cambiado. Un trozo de acero imantado se comporta de otro modo que uno no imantado, pero ahí sabemos inventar una hipótesis sobre la estructura microscópica. En lo vivo, dice Russell, casi todo lo característico depende de esta persistencia del pasado. Y para hablar de ello hace falta un vocabulario. Semon ya lo ha construido.

Engrafía: la inscripción

Engrafía (Engraphie; en Russell, engraphic effect): la acción por la cual un estímulo deja en la sustancia viva una modificación permanente. Del griego en-gráphein, grabar dentro. El resultado de la engrafía es el engrama: la modificación misma, la diferencia entre cómo era el organismo antes del estímulo y cómo es después de que el estímulo ha cesado.

La definición de Semon merece leerse entera, porque contiene tres cosas que luego se pierden.

«En muchísimos casos puede demostrarse que la sustancia irritable del organismo, pertenezca este al reino de los protistas, de las plantas o de los animales, tras la acción y el cese de un estímulo y tras el regreso al estado de indiferencia secundario, queda modificada de modo permanente. Llamo a esta acción de los estímulos su acción engráfica, porque, por así decirlo, se excava o se inscribe en la sustancia orgánica. A la modificación así producida la llamo el engrama del estímulo correspondiente.»

«…gehöre er nun dem Protisten-, Pflanzen- oder Tierreich an, nach Einwirkung und Wiederaufhören eines Reizes und nach Wiedereintritt in den sekundären Indifferenzzustand dauernd verändert ist. Ich bezeichne diese Wirkung der Reize als ihre engraphische Wirkung, weil sie sich in die organische Substanz sozusagen eingräbt oder einschreibt. Die so bewirkte Veränderung der organischen Substanz bezeichne ich als das Engramm des betreffenden Reizes.» — Semon, Die Mneme, cap. II.

Primero: vale para protistas, plantas y animales. El engrama de Semon no es un recuerdo, y la conciencia no tiene nada que ver. Segundo: la prueba del engrama es la diferencia entre dos estados de reposo. Semon los llama estado de indiferencia primario (antes del estímulo) y secundario (después de que el estímulo ha cesado). Si los dos estados fueran idénticos, no habría nada que explicar. Tercero, y lo más importante: no se inscribe un estímulo aislado, sino todo lo que estaba presente en ese momento. Russell lo expresa así:

«De hecho, no es un estímulo aislado el que deja un engrama, sino la totalidad de los estímulos de un momento dado; en consecuencia, cualquier porción de esta totalidad tiende, si se repite, a suscitar la reacción entera que había sido suscitada antes.»

«In fact, it is not an isolated stimulus that leaves an engram, but the totality of the stimuli at any moment; consequently any portion of this totality tends, if it recurs, to arouse the whole reaction which was aroused before.» — Russell, 1921.

Esta es la primera ley mnémica de Semon, la ley de la engrafía:

«Todas las excitaciones simultáneas dentro de un organismo forman un complejo de excitación simultáneo y conexo, que como tal actúa engráficamente, es decir, deja tras de sí un complejo de engramas conexo y, en ese sentido, formando un todo.»

«Alle gleichzeitigen Erregungen innerhalb eines Organismus bilden einen zusammenhängenden simultanen Erregungskomplex, der als solcher engraphisch wirkt, das heißt: der einen zusammenhängenden und insofern ein Ganzes bildenden Engrammkomplex hinterläßt.» — Semon, Die mnemischen Empfindungen, p. 146, citado por Russell.

En palabras sencillas: se registra todo junto. El olor, el ruido, la luz, la postura del cuerpo, lo que se estaba sintiendo. No el hecho principal, sino la situación entera, como un bloque.

Ecforia: la evocación

Ecforia (Ekphorie; en Russell, ekphoric influence): el paso de un engrama del estado latente al estado activo. Del griego ek-phérein, llevar fuera. El estímulo que la provoca es el estímulo ecfórico, y no tiene por qué ser el estímulo original: basta una parte de él.

Si la engrafía es la escritura, la ecforia es la lectura. Pero con una propiedad que no tiene ningún archivo: no hace falta la llave entera. Russell:

«Cuando dos estímulos se presentan juntos, uno de ellos, al presentarse después, puede provocar también la reacción del otro. Llamamos a esto “influencia ecfórica”, y a los estímulos que tienen este carácter los llamamos “estímulos ecfóricos”. En tal caso decimos que los engramas de los dos estímulos están “asociados”.»

«When two stimuli occur together, one of them, occurring afterwards, may call out the reaction for the other also. We call this an “ekphoric influence,” and stimuli having this character are called “ekphoric stimuli.” In such a case we call the engrams of the two stimuli “associated.”» — Russell, 1921.

Y he aquí la segunda ley mnémica, la ley de la ecforia:

«Sobre el complejo de engramas simultáneo actúa ecfóricamente el retorno parcial de aquella situación energética que en otro tiempo había actuado engráficamente.»

«Ekphorisch auf einen simultanen Engrammkomplex wirkt die partielle Wiederkehr derjenigen energetischen Situation, die vormals engraphisch gewirkt hat.» — Semon, Die mnemischen Empfindungen, p. 173, citado por Russell.

El ejemplo de Russell es el olor del humo de turba: lo hueles, y te vuelve a la mente una ocasión en que lo habías olido. El mismo olor no produce el mismo recuerdo en otro hombre que no ha tenido esa experiencia. Por tanto, la causa del recuerdo no es el olor solo: es el olor más la ocasión pasada.

Semon cataloga varias ecforias: la desencadenada por el paso del tiempo (los ciclos diarios y anuales de plantas y animales), la desencadenada por una fase del desarrollo, la vicariante, en la que un estímulo distinto del original hace sus veces. Y de ello extrae un corolario sobre la amnesia que, en su libro, figura en el índice del capítulo VI:

«La mayoría de las amnesias no se basan en la pérdida de engramas, sino en la imposibilidad de ecforizar en el momento engramas todavía perfectamente intactos.»

«Die meisten Amnesien beruhen nicht auf Verlust von Engrammen, sondern auf der Unmöglichkeit, die noch vollkommen intakten Engramme zur Zeit zu ekphorieren.» — Semon, Die Mneme, cap. VI.

La razón es la segunda ley leída al revés: si la situación actual es demasiado distinta de aquella en que se escribió, la evocación no se produce. El borracho, el febril, quien está muy agitado no encuentra cosas que en otro momento conoce bien. La huella está intacta; falta la condición para leerla.

Término de SemonEn RussellEn palabras sencillas
engraphische Wirkungengraphic effectel estímulo graba la sustancia viva
Engrammengramla modificación que queda, diferencia entre antes y después
Engrammkomplexengram-complextodo lo que estaba presente, inscrito como un bloque
Ekphorieekphoric influencela evocación: la huella latente vuelve a estar activa
ekphorischer Reizekphoric stimulusel fragmento que basta para evocar el bloque entero
mnemische Erscheinungenmnemic phenomenarespuestas que solo se explican incluyendo el pasado

La jugada de Russell: quedarse con los hechos, dejar la hipótesis

Hasta aquí Russell es un divulgador fiel. Luego hace de lógico. El engrama, observa, es una hipótesis: nadie lo ha visto. El propio Semon lo admite, al escribir que por ahora no se puede decir más sino que debe consistir en alguna alteración material del cuerpo. Russell separa entonces las dos leyes en lo que se observa y lo que se supone:

«Estas dos leyes juntas representan en parte una hipótesis (el engrama) y en parte un hecho observable. El hecho observable es que, cuando un cierto complejo de estímulos ha causado originalmente un cierto complejo de reacciones, el retorno de parte de los estímulos tiende a causar el retorno de la totalidad de las reacciones.»

«These two laws together represent in part a hypothesis (the engram), and in part an observable fact. The observable fact is that, when a certain complex of stimuli has originally caused a certain complex of reactions, the recurrence of part of the stimuli tends to cause the recurrence of the whole of the reactions.» — Russell, 1921.

Y propone prescindir del engrama. En su lugar, la causalidad mnémica: una ley causal en la que la causa próxima no es solo el acontecimiento presente, sino el acontecimiento presente junto con un acontecimiento pasado. Las leyes de la psicología, dice, no tienen la forma «X ahora causa Y ahora», sino:

«“A, B, C… en el pasado, junto con X ahora, causan Y ahora.”»

«”A, B, C,… in the past, together with X now, cause Y now.”» — Russell, 1921.

A, B, C son la causa mnémica, X la ocasión, Y la reacción. Una «disposición», como saber responder «París» a la pregunta sobre la capital de Francia, no es nada actual en la mente: es la porción mnémica de una ley causal. Y las dos leyes de Semon se condensan en una sola, que Russell escribe en mayúsculas:

«SI UN ESTÍMULO COMPLEJO A HA CAUSADO UNA REACCIÓN COMPLEJA B EN UN ORGANISMO, LA APARICIÓN DE UNA PARTE DE A EN UNA OCASIÓN FUTURA TIENDE A CAUSAR LA REACCIÓN B ENTERA.»

«IF A COMPLEX STIMULUS A HAS CAUSED A COMPLEX REACTION B IN AN ORGANISM, THE OCCURRENCE OF A PART OF A ON A FUTURE OCCASION TENDS TO CAUSE THE WHOLE REACTION B.» — Russell, 1921.

De esta definición se desprende también una definición de biografía que merece aislarse:

«Podríamos incluso definir una cadena de experiencia, o una biografía, como una serie de acontecimientos ligados por causalidad mnémica. Creo que es esta característica, más que ninguna otra, la que distingue las ciencias de los organismos vivos de la física.»

«We might, in fact, define one chain of experience, or one biography, as a series of occurrences linked by mnemic causation. I think it is this characteristic, more than any other, that distinguishes sciences dealing with living organisms from physics.» — Russell, 1921.

El cerebro es necesario, no suficiente

Russell cierra sopesando las dos hipótesis, y aquí es honesto hasta el final. En contra de la causalidad mnémica como explicación última: los fenómenos mnémicos se encuentran también en la fisiología y en las plantas, y nadie quiere en la fisiología una causalidad que salte a través del tiempo. A favor del engrama: las lesiones cerebrales destruyen la memoria. Pero este argumento, observa, es menos fuerte de lo que parece.

«Lo que sabemos es que la memoria, y los fenómenos mnémicos en general, pueden ser perturbados o destruidos por cambios en el cerebro. Esto prueba sin duda que el cerebro desempeña un papel esencial en la causación de la memoria, pero no prueba que un cierto estado del cerebro sea, por sí solo, una condición suficiente para la existencia de la memoria.»

«What we know is that memory, and mnemic phenomena generally, can be disturbed or destroyed by changes in the brain. This certainly proves that the brain plays an essential part in the causation of memory, but does not prove that a certain state of the brain is, by itself, a sufficient condition for the existence of memory.» — Russell, 1921.

Para probar la suficiencia habría que ver la diferencia entre el cerebro de quien habla inglés y el de quien habla francés, entre quien ha visto Nueva York y quien no. «Quizá llegue el día en que esto sea posible, pero hoy estamos muy lejos de ello.» Russell adopta el engrama como hipótesis de trabajo, pero deja abierta la otra puerta, porque «a menudo resulta importante para el progreso de la ciencia recordar hipótesis que antes parecían improbables».

Por qué importa

En 1904 Semon escribe en alemán, para fisiólogos. En 1916 Bleuler lleva engrama y ecforia al manual de psiquiatría más leído en lengua alemana. En 1921 Russell hace lo tercero: los lleva al inglés, en el libro de un autor famoso, con definiciones, leyes, ediciones y números de página. Ese mismo año sale también la traducción inglesa de Die Mneme, en la misma editorial, Allen & Unwin, y Russell la señala en una nota.

Después de 1921, por tanto, un lector culto de lengua inglesa ya no necesita el alemán para encontrarse con la idea de que cada situación se registra entera, de que un fragmento basta para evocarla y de que la mayoría de las amnesias son huellas intactas que no se consigue leer. En 1950 estas tres ideas reaparecen, con el mismo nombre de engrama, en un libro que no cita ni a Semon, ni a Bleuler, ni a Russell.

Qué está demostrado. Que Russell expone a Semon por extenso en la Lecture IV, con las dos leyes citadas con su página: el texto es de dominio público y se comprueba en pocos minutos. Que en 1921 engram, ekphory y mnemic son palabras inglesas impresas. Que Russell considera el engrama una hipótesis y propone una alternativa.

Qué no está demostrado. Que alguien, en 1950, hubiera leído a Russell o a Semon. El artículo documenta la disponibilidad del vocabulario, no su transmisión.

Fuentes. Semon, Die Mneme als erhaltendes Prinzip im Wechsel des organischen Geschehens, Leipzig, Engelmann, 1904 (ed. 1920 para las citas) · Semon, Die mnemischen Empfindungen, Leipzig, 1909 · Bleuler, Lehrbuch der Psychiatrie, Berlín, Springer, 1916 · Russell, The Analysis of Mind, Londres, Allen & Unwin, 1921, Lecture IV, texto Gutenberg n.º 2529.

Antes de Dianética: cinco hilos y un nudo

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En mayo de 1950 sale un libro que habla de huellas permanentes, de carga, de cadenas de episodios y de un método para reducirlos. No cita a casi nadie. Y sin embargo cada una de sus piezas tiene una historia documentada, de medio siglo, en disciplinas que no se hablaban entre sí.

Todas las citas se han leído en los textos originales. Al final: qué está demostrado y qué no.

1900191019201930194019501960escala comprimida antes de 1940El indicadorLa huellaCarga y cadenaEl procedimientola psiquiatría se va:fármacos y manualesMedicina de guerrainstrumento 1951retardo de comunicación 1953patente 1966Ziehen 1900Jung 1904–07el puente 1912Woodworth 1938Mathison 1951Semon 1904Bleuler 1916Russell 1921Breuer y Freud 1895Janet 1898Pávlov 1927Janet 1904Janet 1919Kardiner 1941Grinker y Spiegel 1945Hanson 1949películas del ejército 1944, 19461950
Cada punto es un texto leído en el original. Cuatro hilos entran en el nudo de 1950; el indicador se añade justo después. La medicina de guerra da una rama al nudo y luego toma otro camino.

El esquema se lee de izquierda a derecha. Cada color es un hilo, y lo encontrarás en los títulos de abajo.

La huella

La palabra «engrama» la acuña un zoólogo alemán, Richard Semon, en 1904. Su tesis es que todo estímulo deja en la materia viva una modificación que permanece:

«En muchísimos casos puede demostrarse que la sustancia irritable del organismo, tras la acción y el cese de un estímulo, queda modificada de forma permanente. Llamo a esta acción de los estímulos su acción engráfica, porque por así decirlo se graba o se inscribe en la sustancia orgánica. A la modificación de la sustancia orgánica así producida la llamo el engrama del estímulo en cuestión.»

«…nach Einwirkung und Wiederaufhören eines Reizes […] dauernd verändert ist. Ich bezeichne diese Wirkung der Reize als ihre engraphische Wirkung, weil sie sich in die organische Substanz sozusagen eingräbt oder einschreibt. Die so bewirkte Veränderung der organischen Substanz bezeichne ich als das Engramm des betreffenden Reizes.» — Semon, Die Mneme, 1904.

Semon añade dos cosas que cuentan. El engrama registra todo lo que estaba presente en ese momento, no solo el estímulo principal. Y basta con que vuelva un fragmento de aquella situación para que se reactive el conjunto.

En 1916 Eugen Bleuler, el psiquiatra de lengua alemana de mayor autoridad, lleva el término a su manual. Lo usa decenas de veces, como palabra corriente, y da el paso que a Semon le faltaba:

«El olvido, pues, por regla general no se debe a una desaparición de los engramas, sino a la imposibilidad de reavivarlos como recuerdos.»

«Das Vergessen beruht also in der Regel nicht auf einem Verschwinden der Engramme, sondern auf einer Unmöglichkeit, diese als Erinnerungen zu beleben.» — Bleuler, Lehrbuch der Psychiatrie, 1916.

La causa del bloqueo, escribe, está «sobre todo en obstáculos afectivos». Huella intacta, evocación impedida, y el impedimento es emocional. En 1921 Bertrand Russell expone todo esto en inglés, en un libro de amplia difusión. En 1950, por tanto, «engram» es una palabra que un lector culto de lengua inglesa podía conocer.

La carga y la cadena

En 1895 Breuer y Freud publican los Estudios sobre la histeria. La idea central: un episodio emocional cuya carga no se ha descargado sigue activo y produce síntomas en el cuerpo; si la persona lo evoca con toda su emoción, el síntoma cede. Freud describe también cómo están ligados los episodios entre sí: por semejanza, en torno a un núcleo.

«A la agrupación de reminiscencias semejantes en una multiplicidad de estratificaciones lineales, como en un legajo de documentos, la he llamado formación de un tema.»

«The grouping of similar reminiscences in a multiplicity of linear stratifications, as represented in a bundle of documents […] I have designated as the formation of a theme.» — Freud, 1895, en la traducción inglesa de la época.

Y observa que el episodio con el que la serie empezó de verdad emerge el último. Tres años después Pierre Janet, en París, describe lo mismo a lo largo del eje del tiempo:

«Cuando se ha quitado una idea fija, uno se asombra de ver surgir otra. Es una idea antigua, anterior a la que se acaba de tratar, que reaparece. Quitada esta a su vez, uno se encuentra ante una tercera obsesión que había existido anteriormente, y se ve obligado a recorrer en orden inverso las principales ideas fijas que han atormentado la vida del enfermo.»

«Quand on a enlevé une idée fixe, on est tout étonné d’en voir surgir une autre… C’est une idée ancienne, antérieure à celle que l’on vient de traiter et qui réapparaît. Celle-ci enlevée à son tour, on se trouve en présence d’une troisième obsession qui avait existé antérieurement et on est obligé de repasser en ordre inverse, les principales idées fixes qui ont tourmenté la vie du malade.» — Janet, Névroses et idées fixes, 1898.

Janet añade que las más antiguas son las más tenaces. En 1927 llega en inglés el libro de Pávlov sobre los reflejos condicionados, que da a dos de estas ideas una forma medida en laboratorio. Un estímulo parecido al original produce la misma respuesta. Y al presentar de nuevo el estímulo sin consecuencias la respuesta baja, ensayo tras ensayo, hasta cero: es el principio de repetir hasta que ya no hay reacción, con un punto de parada contado en gotas de saliva.

El procedimiento

El más cercano a un método sigue siendo Janet. En 1904 publica el caso de Irène, una joven que ha perdido la memoria de la muerte de su madre y la revive en crisis sin saberlo. Describe la técnica, el orden en que hay que remontar, la señal ante la cual detenerse, y mide a la paciente antes y después. En 1919 formula el criterio de éxito:

«Una situación está bien liquidada, bien asimilada, solo cuando hemos reaccionado no solamente por fuera con nuestros movimientos, sino también por dentro con las palabras que nos dirigimos a nosotros mismos, con la organización del relato del acontecimiento a los demás y a nosotros mismos, y con la colocación de ese relato como un capítulo de nuestra propia historia.»

«Une situation n’est bien liquidée, bien assimilée que lorsque nous avons réagi non seulement extérieurement par nos mouvements, mais encore intérieurement par les paroles que nous nous adressons à nous-mêmes, par l’organisation du récit de l’événement aux autres et à nous-mêmes et par la mise en place de ce récit comme un chapitre de notre propre histoire.» — Janet, Les médications psychologiques, II, 1919, p. 273.

Es decir: el desahogo no basta, la persona debe poder contar el episodio despierta y ponerlo en su sitio. En el mismo libro Janet admite el límite: en casos que le parecían idénticos hizo las mismas cosas sin conseguir nada. Tiene un método que funciona en sus manos, no uno que se pueda enseñar.

La medicina de guerra

La Segunda Guerra Mundial produce miles de soldados con parálisis, mutismo y amnesias sin lesión. Los médicos militares estadounidenses vuelven al episodio: inyectan un barbitúrico, llevan al soldado de vuelta al campo de batalla y se lo hacen revivir. El ejército lo filma para formar a otros médicos. En una película de 1944 se oye:

«Ahora estás de nuevo en el campo de batalla. ¿Qué estás haciendo?»

«You’re back on the battlefield now. What are you doing?» — película de instrucción del Departamento de Guerra, 1944.

Regreso al episodio, relato en presente, repetición: los movimientos de la sesión están todos. Grinker y Spiegel, que escriben el manual de referencia en 1945, advierten sin embargo de que el desahogo bajo el fármaco no es la cura:

«El paciente debe poder recordar su abreacción emocional. De lo contrario el episodio ha sido solo una erupción o explosión de tensión, que con seguridad volverá a acumularse.»

«…the patient should be able to remember […] his emotional abreaction. Otherwise the episode has been only an eruption or explosion of tension, which is certain to rebuild.» — Grinker y Spiegel, Men Under Stress, 1945, p. 392.

Es el criterio de Janet. En 1949 el balance oficial del ejército lo usa contra el método: la técnica con el fármaco «no proporciona comprensión al paciente, puesto que hay una amnesia casi completa de la sesión», y el curso de la enfermedad «rara vez se ve influido de manera significativa».

En ese punto la psiquiatría deja el camino del trauma. Lo hace antes de que lleguen los psicofármacos modernos, y por una razón técnica: el método que tenía no resistía la prueba. En los años siguientes sobrevive lo que se puede patentar o reducir a manual.

El indicador

¿Cómo se encuentra el episodio cargado en una persona que no sabe que lo tiene? En 1900 el psicólogo Theodor Ziehen observa que cuando una palabra toca algo emocional la respuesta llega con retraso. Jung, en Zúrich, hace de ello un método: cien palabras, el tiempo de cada respuesta y un umbral calculado para cada sujeto. Donde la respuesta tarda, o la persona repite la palabra, o la entiende mal, ahí debajo hay algo. Desde 1907 le pone al lado un galvanómetro, que marca la reacción de la piel incluso cuando la persona no muestra nada.

En los treinta años siguientes ese instrumento se convierte en un puente con un mando que devuelve la aguja a cero, y luego en una caja con una válvula. En 1951 Volney Mathison patenta una versión; Hubbard la adopta. Esta parte tiene una historia propia, con los esquemas.

El nudo de 1950

Un vínculo directo con esta historia lo dejó escrito negro sobre blanco el autor. En el artículo de mayo de 1950 Hubbard cuenta que pasó revista a los métodos existentes, y de uno dice:

«La narcosíntesis parecía una buena pista, hasta que se descubrieron algunos casos que habían sido “curados” con la narcosíntesis. Se volvieron a trabajar con la técnica, solo para descubrir qué había ocurrido. […] Parecía hacer algo más allá de lo que se suponía que hacía, y ese algo más era malo.»

«Narco-synthesis seemed a good lead, until some cases were discovered which had been ‘cured’ by narco-synthesis. They were reworked with the technique just to discover what had occurred. […] It seemed to do something beyond what it was supposed to do and that something beyond was bad.» — Astounding Science Fiction, mayo de 1950.

Conocía, pues, la técnica de los médicos militares, la había considerado y la descartó, junto con la hipnosis («no se puede hipnotizar a todo el mundo»). Es la misma conclusión a la que el ejército había llegado un año antes, por la misma razón: el fármaco le quita a la persona el recuerdo de lo que ha hecho.

Puestas en fila, las piezas son estas.

En el libro de 1950Ya existíaDónde
Una huella permanente que registra todo el momento y se reactiva a partir de un fragmentosíSemon 1904, Bleuler 1916
Una carga que permanece y da síntomas físicossíBreuer y Freud 1895
Episodios ligados en cadena, que hay que remontar hasta el primerosíFreud 1895, Janet 1898
Repetir hasta que la reacción se apagasí, en laboratorioPávlov 1927
Volver al episodio y contarlo en presentesípelículas del ejército 1944–46
La persona debe permanecer consciente y recordarsí, como criterioJanet 1919, Grinker y Spiegel 1945
Dolor físico con pérdida de consciencia como base de todo, antes del episodio emocionalnono encontrado en ninguna fuente
El registro antes del nacimientonono encontrado
Un método sin fármaco y sin hipnosis, declarado aplicable a cualquieranoJanet declara no tenerlo; los militares usan el fármaco

Qué se saca de ello

Lo primero es que el edificio no está en el aire. Huella, carga, cadena, regreso al episodio, necesidad del recuerdo consciente: son ideas de Semon, Bleuler, Freud, Janet, Pávlov y los médicos del ejército estadounidense, publicadas en sedes académicas. Quien las despacha como fantasía de un escritor tiene que despacharlos primero a ellos.

Lo segundo es que ninguno de ellos las había reunido. Semon era zoólogo y no trataba a nadie. Bleuler tenía la huella pero no un procedimiento. Freud tenía la cadena y trabajaba con la hipnosis y la presión en la frente. Janet tenía el procedimiento y no sabía transmitirlo. Pávlov trabajaba con perros. Los militares tenían la sesión pero dependían del barbitúrico. Cada uno sostenía un hilo.

Lo tercero es la paradoja de los tiempos. Justo cuando la psiquiatría abandona esta línea, porque su método no ha superado el balance de 1949, alguien de fuera recoge los hilos, quita el fármaco, añade un criterio propio y declara haber hecho de ello un procedimiento. La reacción de los médicos en 1950 golpea esa declaración, no las ideas de partida, que eran las suyas.

Qué está demostrado y qué no

Demostrado en los textos: que cada elemento existía antes de 1950, en el autor y el año indicados; que Hubbard conocía la narcosíntesis y la descartó; que tres elementos no aparecen en ninguna de las fuentes examinadas.

No demostrado: que Hubbard leyera a Semon, Bleuler, Janet o Freud. El libro de 1950 no los cita (Pávlov aparece una vez). Este artículo dice que las ideas estaban disponibles, no de quién las tomó.

Fuera del perímetro: si la teoría es verdadera y si el procedimiento da los resultados declarados. Es una cuestión de casos medidos, no de historia.

Límites de las fuentes: Freud se cita por la traducción inglesa de la época, no por el alemán; el balance del ejército de 1949 se da aquí solo en traducción; «no encontrado» significa no encontrado en las fuentes examinadas, que son muchas pero no todas.

Fuentes

Breuer y Freud, Studien über Hysterie, 1895 · Janet, Névroses et idées fixes, 1898; «L’amnésie et la dissociation des souvenirs par l’émotion», 1904; Les médications psychologiques, 1919 · Semon, Die Mneme, 1904 · Jung, Diagnostische Assoziationsstudien, 1906 · Bleuler, Lehrbuch der Psychiatrie, 1916 · Russell, The Analysis of Mind, 1921 · Pávlov, Conditioned Reflexes, 1927 · Kardiner, The Traumatic Neuroses of War, 1941 · película del Departamento de Guerra, 1944, y Let There Be Light, 1946 · Grinker y Spiegel, Men Under Stress, 1945 · Hanson (ed.), Combat Psychiatry, 1949 · Hubbard, «Dianetics: The Evolution of a Science», Astounding Science Fiction, mayo de 1950.

Del galvanómetro de Jung al E-metro: noventa años midiendo lo mismo

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En 1907, en Zúrich, se colocaba a un paciente entre una pila y un galvanómetro y se observaba cómo un punto de luz se desplazaba sobre una escala. En 1996, una patente corregía automáticamente la ganancia de un instrumento con dos latas y una aguja. En medio hay ocho esquemas. Cambia casi todo, salvo lo que se mide.

Reconstruido a partir de las publicaciones originales. Los esquemas están redibujados y simplificados; donde existe la figura de la época, aparece al lado.

Cómo leer los esquemas

En todas las figuras un color indica siempre la misma pieza, aunque cambie de forma.

Cuerpo: la persona, con los electrodos
Fuente: la pila que impulsa la corriente
Indicador: lo que se ve moverse
Equilibrado: lo que se ajusta para volver a cero
Sensibilidad: cuánto se amplía el movimiento
Gris: resistencias fijas y cables

1907: un solo bucle

El método le llega a Jung de Otto Veraguth, neurólogo de Zúrich, que lo llama «reflejo psicogalvánico». El circuito es el más sencillo posible: pila, cuerpo y galvanómetro en fila. Veraguth indica dos pilas, 2,4 voltios en total, y hace que el sujeto empuñe dos cilindros huecos de níquel, de diez centímetros de largo. El instrumento es un galvanómetro de espejo: un rayo de luz reflejado sobre una escala de medio metro. Una resistencia en paralelo con el instrumento, el shunt, sirve para reducir las oscilaciones.

19072 pilas Leclanché2,4 Vcuerpocilindros de níquel en la manogalvanómetrode espejoshuntsensibilidadun solo bucle: pila, cuerpo, instrumento
El aparato de Veraguth y Jung, reconstruido a partir de la descripción en palabras: ninguno de los dos publica un esquema. No hay nada que ajustar para volver a cero: se anota dónde está el punto luminoso en reposo y cuántos milímetros se desplaza.
Esquema de Sidis y Kalmus, 1908
El primer esquema impreso. Sidis y Kalmus, Psychological Review, 1908, p. 394. Es el mismo bucle: pila B (alrededor de 1 voltio), electrodos E, galvanómetro G con la resistencia R en paralelo.

Jung añade una idea práctica: un cursor que el operador empuja a mano para seguir el punto luminoso, unido a una plumilla que escribe sobre un rollo de papel. Lee una palabra, espera, mira. La reacción empieza entre uno y seis segundos después de la palabra. De resistencia en ohmios no habla nadie: se cuentan milímetros.

Las primeras cifras en ohmios llegan en 1911, de Wells y Forbes, todavía con el bucle simple: pila de 0,67 voltios, unos 100 microamperios a través del cuerpo, resistencias entre 5.000 y 35.000 ohmios. Recuerda estas cifras.

1912: el puente

Gregor y Loewe quieren medir la resistencia, no solo verla cambiar. Toman el circuito con el que en el laboratorio se mide cualquier resistencia: el puente. El cuerpo pasa a ser uno de los cuatro lados; enfrente se le pone una resistencia conocida; un cursor se desliza sobre un hilo hasta que por el galvanómetro deja de pasar corriente. En ese punto el puente está en equilibrio, y la posición del cursor dice cuánto vale el cuerpo.

1912acumuladortensión no indicadaresistencia de comparaciónhasta 11.000 Ωhilo, tramo acursor sobre 50 cmcuerpocon los electrodoshilo, tramo bcursor sobre 50 cmgalvanómetro
Gregor y Loewe, 1912: el puente de hilo. Se pone a cero con el cursor, se deja quieto y se leen las desviaciones; después, una caja de resistencias en lugar del cuerpo las traduce a ohmios.
Figura 2 de Gregor y Loewe, 1912
El original. Zeitschrift für die gesamte Neurologie und Psychiatrie 12, 1912, p. 426: R resistencia de comparación, K cuerpo, A acumulador, M hilo de 50 cm, G galvanómetro.

A partir de aquí el galvanómetro hace dos trabajos. Quieto en cero, dice que el puente está equilibrado y, por tanto, cuánto vale la resistencia. Cuando se mueve, muestra la reacción.

1922: el puente entra en los libros de psicología

Whately Smith, en Cambridge, publica The Measurement of Emotion con el esquema completo: pila de 2 voltios, dos resistencias fijas, una caja de resistencias de mandos giratorios. Equilibra una vez al principio y ya no toca nada más: solo lee cuánto se desplaza el punto luminoso. Tres años después David Wechsler publica un circuito análogo, que una empresa de Chicago pone a la venta con 1,5 voltios.

1922pila2 Vfija1.000 Ωfija100 Ωcuerpoelectrodos de zinccaja de décadasse ajusta al principiogalvanómetro
Whately Smith, 1922, p. 33. La caja de décadas es el lado que se ajusta; los valores de las resistencias fijas son los impresos en la figura.

1928–1938: la resistencia calibrada que devuelve la aguja a cero

Aquí nace el gesto que conoce bien quien ha usado un E-metro. Jeffress, en 1928, pone una caja de resistencias en serie con el sujeto: cuando la resistencia del cuerpo baja, él añade otro tanto y la aguja vuelve a cero. Lo que ha añadido es la medida. Diez años después, el manual de Woodworth, con el que estudian generaciones de psicólogos estadounidenses, lo presenta como el circuito normal:

«Supongamos que la resistencia del sujeto disminuye: el equilibrio se altera y por el galvanómetro circula corriente, que hace oscilar la aguja. El experimentador puede entonces aumentar la resistencia en serie con el sujeto, anotando la cantidad añadida, hasta que la aguja vuelve a cero.»

«Let O’s resistance decrease: the balance is disturbed and current flows through the galvanometer, causing the needle to swing. E may now increase the resistance in series with O, noting the amount added, till the needle comes back to zero.» — Woodworth, Experimental Psychology, 1938, p. 278.

1938pilatensión no indicadafija80.000 Ωfija2.000 Ωcuerpobobina calibradafija1.000 Ωgalvanómetro
Woodworth, 1938, figura 72. El lado del cuerpo vale 40.000 ohmios en total: el cuerpo más la bobina calibrada. Dos lecturas distintas: la bobina da el nivel, la aguja da la reacción.
Figura 72 de Woodworth, 1938
El original. El «puente de Wheatstone para medir los niveles de resistencia y la amplitud del reflejo psicogalvánico».

1928: una válvula en lugar del galvanómetro

El galvanómetro de espejo es delicado, caro y necesita una habitación a oscuras. En Sídney, Bellingham, Langford Smith y Martin lo sustituyen por una válvula de radio y un instrumento de aguja de panel. Lo llaman «puente termoiónico». Se gira un potenciómetro hasta que la aguja queda a mitad de escala, y luego se observa:

«Todo aumento de la corriente de placa indica una disminución de la resistencia del sujeto, y las desviaciones son casi proporcionales a las variaciones de resistencia.»

«…any increase in plate current indicates a decrease in the resistance of the subject, and the deflections are nearly proportional to the alterations in resistance.» — Australasian Journal of Psychology and Philosophy 6, 1928, p. 140.

1928batería30 Vpotenciómetro400 Ω: fija el cerofijacuerpofija50.000 Ωválvulainstrumento de cero central
El «puente termoiónico» de 1928, en la forma equivalente de puente que dan los propios autores. El instrumento tiene el cero en el centro y llega a fondo de escala con unos 10 microamperios.
Figura 2 de Bellingham y otros, 1928
El original. El sujeto, la resistencia de 50.000 ohmios, la válvula, el galvanómetro en la placa, el potenciómetro de 400 ohmios.

Con esto ya están todas las piezas: puente, cuerpo en un lado, mando que devuelve a cero, amplificador, aguja de panel. Estamos en 1928.

1930: alguien señala el defecto

El puente tiene un problema, y los psicólogos lo ven enseguida. La misma variación de resistencia mueve la aguja más o menos según el nivel en que uno se encuentre. R. C. Davis lo escribe en 1930:

«El circuito más común para estudiar la reacción galvánica es el puente de Wheatstone. Pero, tal como se usa de ordinario, las relaciones eléctricas se vuelven extremadamente complicadas, y se pierde la proporcionalidad directa entre la desviación y la variación de resistencia.»

«The most common circuit used for study of the galvanic reaction is the wheatstone bridge… But as it is ordinarily used the electrical relations become extremely complicated, and direct proportionality of deflection to resistance change is lost.» — Davis, Archives of Psychology 115, 1930, p. 12.

Davis y otros responden con circuitos de corriente constante. Aun así, el puente sigue siendo el estándar, con su defecto. Recuérdalo: vuelve al final.

1951: Mathison

Volney Mathison solicita la patente de su «electropsicómetro» el 1 de agosto de 1951. En la primera línea de la patente declara de dónde parte:

«Se sabe desde hace muchos años que, si se conecta a un sujeto en serie con un galvanómetro sensible y una fuente de corriente continua de bajo potencial, el dispositivo psicogalvanométrico en su conjunto es un valioso auxiliar en psicoanálisis y psicoterapia.»

«It has been known for many years that if a subject is connected in series with a sensitive galvanometer and a source of low-potential direct current […] the psychogalvanometric arrangement as a whole is a valuable adjuvant in psychoanalysis and psychotherapy.» — patente US 2,684,670.

1951tensión de placaunos 250 Vfijafijacuerpoesponjas metálicaspalanca del tono50 kΩ, escala numerada2 triodosmicroamperímetro 50 µA
El electropsicómetro de Mathison, muy simplificado: en la patente el puente lo forman los dos triodos. La novedad es la palanca sobre una escala numerada, que según el texto indica el «nivel de tono» del paciente.

Es el circuito de 1928 dentro de una caja, con un nombre nuevo en el mando. Los electrodos son esponjas de tejido metálico; las latas llegan poco después, por sugerencia de otra persona.

1966: la patente de Hubbard

La patente se titula Dispositivo para medir e indicar cambios en la resistencia de un cuerpo vivo. Las válvulas pasan a ser tres transistores, la alimentación dos pilas, y el mando recibe una calibración en ohmios: 5.000 ohmios en la posición 2, 12.500 en la posición 3.

1966pilas1,5 V y 6 Vfija22 kΩfija6,8 kΩcuerpolatas en la manobrazo de tono5 kΩ = 2 · 12,5 kΩ = 33 transistoresinstrumento 100 µA
Patente US 3,290,589, simplificada. Respecto a 1951 cambian el amplificador y la calibración del brazo de tono. La aguja tiene un punto de reposo a un tercio de la escala.

El propio Hubbard, en el manual de 1952, no reivindica la medición:

«La medición del pensamiento con un instrumento no es nueva; lo nuevo es la comprensión y la exactitud de la medición.»

«The measurement of thought with a meter is not new; the understanding and accuracy of measurement is new.» — Electropsychometric Auditing, 1952.

1996: el defecto de 1930, resuelto

Queda el problema de Davis: con el brazo de tono bajo, la misma reacción produce un movimiento de aguja grande; con el brazo alto, uno pequeño, y el operador tiene que retocar la sensibilidad a mano. La patente US 6,011,992, solicitada en 1996, lo cierra con un circuito que lee la posición del brazo de tono y ajusta por sí solo la ganancia. La reivindicación dice:

«…ajustar la ganancia del circuito amplificador según una relación predeterminada, de modo que para un cambio de resistencia medido se genere una respuesta de amplitud prácticamente constante.»

«…adjusting the gain of said amplifier circuit according to a predetermined ratio such that a generally constant amplitude response is generated for a measured change in resistance.» — patente US 6,011,992.

1996pilafijafijacuerpolatas en la manobrazo de tono5 kΩ = 2 · 12,5 kΩ = 3amplificadorinstrumento
Patente US 6,011,992. La flecha discontinua es la novedad: el brazo de tono gobierna la ganancia del amplificador. Sesenta y seis años después de la objeción de Davis.

Cómo cambia cada pieza

Cuerpo
cilindros de níquel en la mano (1907)→placas, cubetas de agua salada→electrodos de zinc (1922)→esponjas metálicas (1951)→latas
Fuente
2,4 V (1907)→0,67 V (1911)→2 V (1922)→1,5 V (1925)→pilas de 1,5 y 6 V (1966)
Indicador
punto de luz sobre una escala→aguja de cero central (1928)→microamperímetro 50 µA (1951)→100 µA con punto de reposo (1966)
Equilibrado
no hay (1907)→cursor sobre hilo (1912)→caja de décadas (1922)→bobina calibrada en serie (1928–38)→palanca del tono (1951)→brazo de tono en ohmios (1966)
Sensibilidad
shunt (1907)→válvula (1928)→dos triodos (1951)→tres transistores (1966)→ganancia automática (1996)

Lo mismo

Pon en fila las cifras declaradas por los autores, y el cuadro es este.

AñoQuiénTensiónCorriente en el cuerpoResistencia leída
1907Veraguth2,4 Vno indicadasolo milímetros
1911Wells y Forbes0,67 V95–114 µA5.000–35.000 Ω
1922Whately Smith2 Vno indicadasolo milímetros
1925Wechsler, versión comercial1,5 Vno indicadaleída en el puente
1936revisión de Ruckmick—40–100 µA—
1966patente de Hubbard1,5 y 6 Vno indicada5.000 Ω = 2 · 12.500 Ω = 3
2004patente del modelo digital—no más de 50 µAen ohmios, calculada

Una o dos pilas. Unas decenas de microamperios de una mano a la otra. Una piel que vale entre cinco mil y unas decenas de miles de ohmios, y que durante un par de segundos vale un poco menos cuando a la persona le ocurre algo. Jung lo veía como un punto de luz que se deslizaba por una escala de celuloide; quien usa un E-metro lo ve como una aguja que cae. Es la misma magnitud física, medida del mismo modo, con el mismo orden de corriente.

Lo que noventa años han añadido es comodidad de lectura: una manera de volver a cero, un número para el nivel, una aguja robusta en lugar de un espejo y, al final, un circuito que mantiene constante la amplitud.

Qué es seguro y qué no

Leído en las figuras y los textos originales: los esquemas de 1908, 1912, 1922, 1928 y 1938; las tensiones de Veraguth, Wells y Forbes, Whately Smith; los valores de las dos patentes; todas las citas.

Reconstruido o simplificado: el esquema de 1907 (Veraguth y Jung solo lo describen con palabras); los esquemas de 1951, 1966 y 1996, reducidos a la forma de puente para poder compararlos.

De segunda mano: la tensión del instrumento comercial de Wechsler y las corrientes de Ruckmick proceden de revisiones de 1935–36, no de los artículos originales.

No encontrado: un esquema impreso de Waller, que sin embargo usaba el puente desde 1918; el artículo original de Wechsler de 1925 (la figura se conoce por una reproducción de 1933).

Fuentes

Veraguth, Monatsschrift für Psychiatrie und Neurologie 21, 1907 · Jung, Journal of Abnormal Psychology 1, 1907 · Peterson y Jung, Brain 30, 1907 · Sidis y Kalmus, Psychological Review 15, 1908 · Wells y Forbes, Archives of Psychology 16, 1911 · Gregor y Loewe, Zeitschrift für die gesamte Neurologie und Psychiatrie 12, 1912 · Whately Smith, The Measurement of Emotion, 1922 · Jeffress, Journal of Experimental Psychology 11, 1928 · Bellingham, Langford Smith y Martin, Australasian Journal of Psychology and Philosophy 6, 1928 · Davis, Archives of Psychology 115, 1930 · Ruckmick, The Psychology of Feeling and Emotion, 1936 · Woodworth, Experimental Psychology, 1938 · patentes US 2,684,670 (Mathison), US 3,290,589 (Hubbard), US 6,011,992.

L’auditing a distanza è impossibile? Cosa dicono i Basic Auditing Series

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Auditing di base · Lettura dei testi

Ho riletto gli undici bollettini cercando un passo che renda impossibile il ciclo di comunicazione quando auditor e pc non sono nella stessa stanza. Non c’è. Ci sono invece requisiti precisi che il collegamento deve reggere.

Riferimento: Basic Auditing Series 1R–11, bollettini HCO del 23 maggio 1971

In breve

Negli undici bollettini nessun passo richiede che i due corpi condividano lo stesso luogo. I passi che toccano l’argomento dicono il contrario: la distanza fa parte della formula e il mezzo è dichiarato indifferente.

Quello che i bollettini richiedono è percezione: vedere il pc, leggere il meter, dare il riconoscimento nell’istante giusto. Un collegamento che non porta queste cose non regge il testo. Una telefonata, per esempio, lo contraddice in modo esplicito.

La domanda

L’obiezione si sente spesso: l’auditing funziona solo di persona, perché fra auditor e pc ci deve essere «qualcosa» che uno schermo non porta. È un’affermazione sulla tecnica, quindi si può controllare sulla tecnica.

I Basic Auditing Series sono il posto giusto dove guardare. Sono undici bollettini, ristampati insieme il 23 maggio 1971, e trattano una cosa sola: il ciclo di comunicazione fra auditor e pc, cioè quello che secondo il primo della serie «fa funzionare l’auditing». Se la presenza fisica fosse una condizione, è lì che dovrebbe essere scritta. Qui sotto li cito con la sigla BAS (Basic Auditing Series) seguita dal numero: BAS 4R è il quarto bollettino della serie, riveduto.

Li ho letti cercando ogni frase che parli di luogo, distanza, vista, tatto, gesto o strumento, e per ognuna mi sono chiesto: questa frase resta vera se i due sono in due città diverse?

Quattro passi che escludono l’impossibilità

  1. They are cause, distance, effect with the Auditor at cause and the Pc at effect, and cause, distance, effect with the Pc at cause and the Auditor at effect.

    BAS 4R, Communication Cycles Within the Auditing Cycle

    Il ciclo è definito come causa, distanza, effetto. La distanza è un termine della formula, e il bollettino non le dà né misura né limite. Un metro e mille chilometri sono entrambi «distanza».

  2. Even if it’s telepathy it’s cause, distance, effect. It doesn’t matter how that communication took place, you know whether he’s answered the command by a communication cycle. I don’t care how you sense this.

    BAS 4R

    «Non importa come quella comunicazione sia avvenuta.» Il mezzo è dichiarato indifferente, purché il ciclo si compia. È il passo più netto di tutta la serie.

  3. Actually there is no backflow of any kind that hits the auditor […] It isn’t burning the mass, it is as-ising the mass and that’s why there is nothing hitting the auditor.

    BAS 1R, The Magic of the Communication Cycle

    Il primo bollettino descrive auditor e pc come due poli, e si potrebbe leggere l’immagine in senso elettrico: due poli vicini, una corrente in mezzo. Il testo lo esclude subito. Fra i due corpi non passa nulla di fisico; la massa del pc viene as-isata, non trasferita. Un modello in cui niente viaggia da un corpo all’altro non ha bisogno che i corpi siano vicini.

  4. This cut communication line is not perceivable to the naked eye. It’s hidden because it’s from the Pc—a Thetan unseen by the Auditor—to the Pc’s bank—unseen by the Auditor.

    BAS 3, The Three Important Communication Lines

    Delle tre linee di una seduta, la più importante è quella dal pc al suo bank. Il bollettino dice che l’auditor non la vede a occhio nudo nemmeno quando il pc gli siede davanti. La parte decisiva della seduta non dipende da ciò che i due corpi hanno in comune.

Quello che il testo richiede davvero

Che non ci sia un divieto non vuol dire che qualunque collegamento vada bene. I bollettini chiedono all’auditor di percepire parecchie cose, e ognuna diventa una condizione sul canale. La prima è la più dura.

Vedere il pc

An Auditor who isn’t watching a Pc at all never notices a Pc who isn’t receiving or understanding the auditing command.

BAS 4R

Dei sei cicli di comunicazione che formano un ciclo di auditing, almeno tre si reggono sull’osservazione: il pc è pronto a ricevere il comando? L’ha ricevuto e capito? Ha ricevuto il riconoscimento? Il bollettino dice che lo si capisce «guardando il pc». Il solo audio contraddice il testo. Con il video la condizione regge.

Vedere mani e lattine

…this handles such a thing as the Pc originates by throwing down the cans. That’s still an origin.

BAS 4R

Un’originazione può non essere a parole. Se l’inquadratura mostra solo il viso, l’auditor la perde.

Leggere il meter in tempo reale

In the absence of that communication you do not get meter action.

BAS 1R; BAS 2R chiede «perfect meter reading»

Il meter è dalla parte del pc, l’auditor dall’altra. I bollettini non dicono dove debba stare lo strumento; dicono che l’auditor deve leggerlo. Senza una lettura remota di ago e tone arm, le azioni al meter non si possono fare come sono descritte.

Sincronia fra lettura e pensiero

Steering a pc with “That—That—That” on something reading is allowable.

BAS 11, Metering

Lo steering funziona se il «quello» arriva al pc mentre sta ancora guardando la cosa che ha fatto leggere il meter. Qui il ritardo si somma due volte: la lettura viaggia verso l’auditor, la voce torna verso il pc. Se la somma è troppa, l’auditor indica una cosa diversa da quella che ha letto.

Riconoscimento nell’istante giusto

He looks like he’s finished and he feels like he’s finished. It’s part sense; it’s part his vocal intonation.

BAS 5R; vedi anche BAS 4R e BAS 7, Premature Acknowledgements

Un riconoscimento dato prima che il pc abbia finito gli taglia la comunicazione; uno che arriva tardi lo lascia a parlare a vuoto. Sono i due errori a cui la serie dedica più pagine. Un collegamento con ritardo, o con audio che lascia passare una voce alla volta, li produce da solo, anche con un auditor dai TR impeccabili.

Lo sguardo come indicatore

Pcs who won’t look at you are ARC Broken.

BAS 9, Comm Cycle Additives

In video chi guarda il volto dell’altro sullo schermo non guarda nell’obiettivo. Il pc che ti sta guardando può sembrare uno che guarda altrove. L’indicatore va ricalibrato, altrimenti dà falsi allarmi.

Sentire bene

The ONLY time you ever ask for a repeat is when you couldn’t hear it.

BAS 9; la formula corretta è in BAS 6, Auditor Failure to Understand

Chiedere di ripetere perché non si è sentito è ammesso, e BAS 4R dice che ogni inciampo aggiunge cicli di comunicazione al ciclo di auditing senza romperlo. Un audio scadente quindi non impedisce la seduta, ma la appesantisce a ogni «non ho sentito».

Un oggetto che entrambi vedono

Just get the pc to say it again or get the pc to point it out again.

BAS 6

Perché il pc possa indicare qualcosa, per esempio un item su una lista, quel qualcosa dev’essere visibile a tutti e due. Serve una lista o uno schermo condiviso.

Dove la distanza toglie un errore possibile

Also, do not shove things at a pc or throw things to a pc. Don’t gesture toward a pc. It drives in anchor points and makes the pc reject the auditor.

BAS 6 vieta di spingere o lanciare oggetti verso il pc. Sono gli unici passi della serie che presuppongono uno spazio fisico in comune, e sono divieti: a distanza quegli errori non si possono commettere. Il gesto verso il pc, invece, in video resta possibile e resta vietato.

Cosa questa lettura non copre

  • «Auditor presence». BAS 2R elenca fra le cose che devono essere perfette la auditor presence, ma la serie non la definisce. Se altrove è definita come presenza del corpo, la conclusione cambia.
  • La realtà del terminale. BAS 1R dice che il pc ha bisogno di un secondo terminale perché si considera massa, e BAS 2R che una linea di comunicazione dipende da realtà, comunicazione e affinità. Se un auditor su uno schermo sia per quel pc un terminale abbastanza reale è una domanda che si risolve pc per pc, non sui testi.
  • È una lettura, non una prova. Dico che i bollettini non la escludono. Che una seduta a distanza dia gli stessi risultati di una in presenza lo dicono solo i risultati.

In pratica

Chi vuole fare una seduta a distanza restando dentro questi bollettini ha una lista di controllo già scritta:

  • video sempre, mai solo voce;
  • inquadratura che prende viso, mani e lattine;
  • ago e tone arm visibili all’auditor in tempo reale;
  • audio a due vie contemporanee, senza tagli quando le voci si sovrappongono;
  • ritardo abbastanza basso da non falsare riconoscimenti e steering: va provato prima, non in seduta;
  • ricordarsi che lo sguardo del pc in video inganna.

Se una di queste voci manca, non è la distanza a rompere il ciclo di comunicazione. È il canale che non porta quello che il testo chiede all’auditor di percepire.

Fonti. Basic Auditing Series 1R, 2R, 3, 4R, 5R, 6, 7, 8, 9, 10R, 11: bollettini HCO del 23 maggio 1971 (Issue I–X), alcuni riveduti fra novembre e dicembre 1974. BAS 6 ristampa l’HCOB del 17 ottobre 1962, BAS 7 quello del 7 aprile 1965, BAS 8 quello del 5 febbraio 1966, BAS 9 l’HCO PL del 1° luglio 1965.

Le citazioni sono in originale; le parafrasi italiane sono mie.

Il «Procedimento Preoccupazione» è tradotto male

Correzione di traduzione · Grado 2

Nell’edizione italiana dei fogli dei gradi il Worry Process è stato reso con «preoccupare». In quel bollettino worry vuol dire tormentare. Ogni auditor che ha i gradi in italiano ha in mano i comandi sbagliati.

Riferimento: HCOB 22 dicembre 1960, O-W A Limited Theory

In breve

Nei fogli italiani del Grado 2 c’è un procedimento intitolato Procedimento Preoccupazione. Il titolo e i tre comandi sono una traduzione errata dell’originale inglese: non è una svista di una copia, è nel testo dell’edizione italiana, quindi in tutte le copie.

Chi audisce il Grado 2 in italiano deve correggere a mano la propria copia prima di usare il procedimento. I comandi corretti sono qui sotto.

Com’è nei fogli italiani

Procedimento Preoccupazione

  1. «Abbi l’idea di preoccupare qualcosa.»
  2. «Abbi l’idea di non preoccupare qualcosa.»
  3. «Abbi l’idea di qualcosa che sia preoccupato.»

Come va corretto

Procedimento Tormento

  1. «Abbi l’idea di tormentare qualcosa.»
  2. «Abbi l’idea di non tormentare qualcosa.»
  3. «Abbi l’idea che qualcosa sia tormentoso.»

Di quale procedimento si parla

In inglese è il Worry Process, procedimento numero 7 nell’elenco dei procedimenti del Grado 2 dato dal BTB del 15 novembre 1976, Issue IV, 0-IV Expanded Grade Processes – Quads, Part D, Grade 2 Processes (che annulla il BTB del 4 gennaio 1972RB, la versione a tre flussi). In altre edizioni dei gradi il numero d’ordine può essere diverso: fa fede il nome.

Il riferimento che il BTB indica è il bollettino HCO del 22 dicembre 1960, O-W A Limited Theory, scritto a Johannesburg e ristampato da Saint Hill il 5 gennaio 1961. Nel bollettino i comandi sono tre:

Get the idea of worrying something.
Get the idea of not worrying something.
Get the idea of something being worrisome.

Il bollettino aggiunge che al posto di something si possono usare persone, animali o cose.

Dove sbaglia la traduzione italiana

Gli errori sono due, e il secondo discende dal primo.

Il verbo. Davanti a worry la mano va da sola su «preoccupare» e «preoccuparsi». È il senso che la parola ha quasi sempre nell’inglese di tutti i giorni: I worry about my son, sono in pensiero per mio figlio. Ma nei comandi il verbo ha un complemento oggetto diretto: worrying something, non worrying about something. Con l’oggetto diretto worry ha un altro significato, più antico e più fisico.

Senso sbagliato qui

to worry about — essere in pensiero, stare in ansia per qualcosa.

È uno stato d’animo. Nessuno lo subisce tranne chi lo prova.

Senso giusto qui

to worry (qualcosa, qualcuno) — tormentare, assillare, non lasciare in pace.

È un’azione. C’è qualcuno o qualcosa che la riceve.

L’esempio classico dei dizionari inglesi è the dog worries a bone: il cane che tiene l’osso fra i denti, lo scuote, lo mordicchia e non lo molla. La parola viene dall’inglese antico wyrgan, «strangolare»; il senso di «essere in ansia» è arrivato molti secoli dopo. Un bambino che tira la gonna della madre finché lei non cede la sta worrying. Così chi stuzzica una crosta, chi punzecchia un collega, chi non smette di fare domande.

«Abbi l’idea di preoccupare qualcosa», poi, in italiano non sta in piedi: una cosa non si può preoccupare. Il pc, per dare un senso al comando, lo aggiusta da sé in «preoccuparsi di qualcosa», e finisce ancora più lontano dall’originale.

Il terzo comando. Something being worrisome è qualcosa che dà tormento. I fogli italiani dicono «qualcosa che sia preoccupato», cioè qualcosa che il tormento lo prova. La direzione è rovesciata: in inglese worrisome non vuol mai dire «preoccupato» (che è worried).

Le prove sono nel bollettino

Non serve fidarsi del dizionario. Il testo stesso dice in cinque punti quale dei due sensi intende.

  1. Worrying others / Worrying about others

    Sono due gradini distinti e consecutivi del ciclo discendente. Se worry volesse dire «preoccuparsi», sarebbero lo stesso gradino scritto due volte. Il primo è tormentare gli altri, il secondo è preoccuparsi per gli altri.

  2. Worrying something is close to the lowest level of overt.

    «Tormentare qualcosa è vicino al livello più basso di overt.» Un overt è un atto commesso contro qualcosa. Stare in ansia non è un atto contro nessuno.

  3. It is the lowest effort to individuate.

    «È lo sforzo più basso per individuarsi.» Ci si stacca dall’altro dandogli fastidio. Preoccupandosi per lui si fa il contrario.

  4. Many pcs use their processing just to worry the auditor.

    «Molti pc usano il proprio processing solo per tormentare l’auditor.» Qui la lettura «preoccupare» non regge nemmeno per un momento, e ogni auditor ha in mente il pc di cui si parla.

  5. Worrying people is almost a way of life for the juvenile […] stuck in the violent motion of childhood and worrying others.

    «Tormentare la gente è quasi un modo di vivere per chi è immaturo.» Il ragazzino che non dà tregua, non il ragazzino ansioso.

Ecco il ciclo com’è nel bollettino, con i due gradini messi a confronto:

  • Independent beingsEsseri indipendenti
  • CommunicationComunicazione
  • Mis-communicationComunicazione sbagliata
  • ControlControllo
  • Mis-controlControllo sbagliato
  • HelpAiuto
  • Failed helpAiuto fallito
  • Overts and withholdsOvert e withhold
  • Overts and withholds by transferOvert e withhold per trasferimento
  • Worrying othersTormentare gli altri
  • Worrying about othersPreoccuparsi per gli altri
  • Being criticalEssere critici
  • Being critical of selfEssere critici verso sé stessi

Il procedimento lavora sul primo dei due gradini evidenziati. Il bollettino dice che il worry «sta sotto» l’O-W (undercuts O-W): raggiunge i casi che non sono ancora in grado di riconoscere i propri overt, ma che riescono a riconoscere di aver tormentato qualcuno o di essere stati tormentati.

Perché la differenza conta in seduta

Con i comandi dei fogli italiani il preclear va a cercare le proprie ansie: il mutuo, la salute, il figlio che torna tardi. Guarda ciò che gli pesa addosso. È il gradino sotto.

Con i comandi giusti guarda ciò che lui fa agli altri e alle cose: stuzzicare, punzecchiare, insistere, non mollare. È un overt, del tipo più leggero, ed è per questo che il procedimento sta sul Grado 2 insieme agli altri procedimenti di O-W. Tradotto con «preoccupare», perde proprio la parte per cui è stato messo lì.

Il chiarimento dei comandi non salva la situazione. Un pc italiano a cui si chiarisce «preoccupare» capisce benissimo la parola e la capisce nel senso sbagliato, senza che niente lo segnali: nessuna parola malcompresa da trovare, perché l’errore è a monte, nella traduzione.

I comandi corretti, flusso per flusso

Il BTB del 15 novembre 1976, Issue IV, riporta il procedimento su quattro flussi. I comandi del flusso 2 sono quelli del bollettino del 1960; gli altri tre flussi sono la stesura del BTB, che avverte di non sostituire i materiali originali. Qui sotto ogni comando italiano ha sotto l’originale.

Flusso 1

«Abbi l’idea di un altro che tormenta qualcosa.»Get the idea of another worrying something.

«Abbi l’idea di un altro che non tormenta qualcosa.»Get the idea of another not worrying something.

«Abbi l’idea che qualcosa sia tormentoso per un altro.»Get the idea of something being worrisome to another.

Flusso 2 — i comandi del bollettino

«Abbi l’idea di tormentare qualcosa.»Get the idea of worrying something.

«Abbi l’idea di non tormentare qualcosa.»Get the idea of not worrying something.

«Abbi l’idea che qualcosa sia tormentoso.»Get the idea of something being worrisome.

Flusso 3

«Abbi l’idea di altri che tormentano qualcosa.»Get the idea of others worrying something.

«Abbi l’idea di altri che non tormentano qualcosa.»Get the idea of others not worrying something.

«Abbi l’idea che qualcosa sia tormentoso per altri.»Get the idea of something being worrisome to others.

Flusso 0

«Abbi l’idea di tormentarti per qualcosa.»Get the idea of worrying yourself about something.

«Abbi l’idea di non tormentarti per qualcosa.»Get the idea of not worrying yourself about something.

«Abbi l’idea che qualcosa sia tormentoso per te.»Get the idea of something being worrisome to yourself.

Con persone, animali o cose al posto di «qualcosa»: «Abbi l’idea di tormentare tua sorella», «…il gatto», «…il motore della macchina».

La seconda parte: l’attaccare

Il bollettino avverte che il procedimento, percorso a lungo da solo, si impantana, e che va tenuto in movimento con un secondo procedimento sull’attaccare. Per il bollettino è dunque un altro procedimento (another process), da percorrere insieme al primo. Il BTB non gli dà né titolo né numero: lo mette sotto lo stesso numero 7, dopo la dicitura also run, «percorri anche». Per questo nei fogli italiani compare come seconda parte del Procedimento Preoccupazione, con i suoi flussi: «Abbi l’idea di qualcosa che ti attacca», «Abbi l’idea di qualcosa che non ti attacca», e così via.

Qui il verbo è reso bene, «attaccare» è attack, e la seconda parte si può continuare a usare. La riportiamo per intero dal BTB, così chi corregge la propria copia ha tutto il procedimento sotto gli occhi.

Flusso 1

«Abbi l’idea di un altro che ti attacca.»Get the idea of another attacking you.

«Abbi l’idea di un altro che non ti attacca.»Get the idea of another not attacking you.

Flusso 2

«Abbi l’idea di attaccare.»Get the idea of attacking.

«Abbi l’idea di non attaccare.»Get the idea of not attacking.

Flusso 3

«Abbi l’idea di altri che attaccano qualcosa.»Get the idea of others attacking something.

«Abbi l’idea di altri che non attaccano qualcosa.»Get the idea of others not attacking something.

Flusso 0

«Abbi l’idea di te che attacchi te stesso.»Get the idea of you attacking yourself.

«Abbi l’idea di te che non attacchi te stesso.»Get the idea of you not attacking yourself.

Nel bollettino del 1960 la coppia è data in forma generale: Get the idea of attacking something / Get the idea of not attacking something, «Abbi l’idea di attaccare qualcosa», «Abbi l’idea di non attaccare qualcosa».

Note sulla resa

  • Perché «tormentare» e non «infastidire» o «assillare». Tutti e tre rendono il senso. «Tormentare» è l’unico che regge anche il terzo comando («tormentoso») e il flusso 0 («tormentarsi per»), così i comandi restano sulla stessa radice, come in inglese restano tutti su worry.
  • Il titolo. «Procedimento Tormento» ricalca la forma del titolo italiano attuale cambiando solo la parola sbagliata. Chi annota la propria copia può anche lasciare accanto il titolo inglese, Worry Process.
  • Il terzo comando. Worrisome da solo si potrebbe rendere con «preoccupante». Ma cambiare radice al terzo comando spezza il procedimento: il pc deve guardare la stessa cosa da due lati, lui che tormenta e qualcosa che tormenta.
  • Il flusso 0. È l’unico punto in cui l’inglese usa worry about. Qui «tormentarsi per qualcosa» copre anche il senso di rodersi, stare in pensiero, senza abbandonare il verbo.
  • «Get the idea of». «Abbi l’idea di», come già nei fogli italiani. Questa parte della traduzione è giusta e non va toccata.

Cosa fare

  • Correggete la vostra copia. Nei fogli italiani del Grado 2, al Procedimento Preoccupazione, sostituite titolo e comandi della prima parte con quelli riportati qui, su tutti i flussi. La seconda parte, sull’attaccare, resta.
  • Avvisate il C/S. Se il procedimento è già stato percorso su un pc con i comandi italiani, segnalatelo: quel pc ha percorso un altro procedimento, e la decisione su cosa fare spetta a chi supervisiona il caso.
  • Avvisate chi cura la traduzione. La correzione va fatta nell’edizione italiana, non solo nelle copie di chi ha letto questa nota.
  • Fate girare questa nota fra gli auditor e i supervisori del caso che lavorano in italiano.

Fonte. HCO Bulletin of 22 December 1960, O-W A Limited Theory, distribuzione Franchise; ristampato da Saint Hill Manor il 5 gennaio 1961. Nei vecchi volumi tecnici: vol. IV, pp. 186–187. I comandi per flusso sono quelli del Board Technical Bulletin del 15 novembre 1976, Issue IV, 0-IV Expanded Grade Processes – Quads, Part D, Grade 2 Processes (annulla il BTB del 4 gennaio 1972RB, 0-IV Expanded Grade Processes – Triples, Part D, Grade 2 Processes), procedimento 7, Worry Process.

Le citazioni in inglese sono riportate dal bollettino e dal BTB. Il testo italiano errato è quello dei fogli dei gradi in lingua italiana, alla voce «Procedimento Preoccupazione». Le traduzioni corrette sono di chi scrive.

La Linea Invisibile tra il PC e il suo Bank

Quando si osserva una seduta di auditing dall’esterno, si vedono due persone sedute una di fronte all’altra. Una parla, l’altra ascolta e occasionalmente fa domande. Sembra semplice. Eppure, in quello spazio apparentemente vuoto tra auditor e preclear, vi è una linea invisibile che determina se quella seduta produrrà risultati straordinari o sarà solo una perdita di tempo.

Il triangolo invisibile

La maggior parte delle persone pensa che l’auditing sia una conversazione tra auditor e preclear. Questa è l’illusione più pericolosa in cui un auditor possa cadere. In realtà, esistono tre linee di comunicazione simultanee, e quella più importante è completamente invisibile:

La prima linea – quella che conta davvero – collega il preclear al suo bank. È qui che avviene la vera magia: il pc guarda dentro di sé, osserva la propria mente reattiva, confronta la carica. Questa è la linea produttrice di Itsa.

La seconda linea va dal pc all’auditor. È il semplice rapporto di ciò che sta accadendo sulla prima linea. “È questo. È quello.” Niente di più. Questa è la linea dell’Itsa.

La terza linea va dall’auditor al pc. Sono le domande, le istruzioni, le indicazioni che guidano l’attenzione del preclear verso il suo bank. Questa è la linea del “cos’è”.

L’errore fatale

Immagina un bambino che gioca in giardino, completamente assorto nell’osservare una formica che trasporta una briciola. Ogni pochi secondi, un adulto gli chiede: “Cosa stai guardando? Ti stai divertendo? Cosa vedi adesso? Hai bisogno di aiuto?” Il bambino, continuamente distratto, perde il contatto con quello che stava osservando. L’esperienza diretta viene sostituita da un tentativo di spiegare all’adulto cosa sta succedendo.

Questo è esattamente ciò che accade quando un auditor taglia la linea dell’Itsa. Fraintendendo il proprio ruolo, credendo che il suo compito sia far parlare il preclear a lui, l’auditor interrompe continuamente quella connessione invisibile ma vitale tra il pc e il suo bank.

Il risultato è immediato e inequivocabile: l’ago dell’E-meter diventa “sporco” – continuamente agitato. Non importa cosa sia successo nella seduta, quale procedimento si stia usando, quale livello si stia audendo. Un ago sporco significa sempre e soltanto una cosa: l’auditor ha interrotto la comunicazione del preclear con se stesso.

La danza tra azione e silenzio

Il momento in cui il preclear inizia veramente a guardare dentro di sé, a confrontare carica, a fare as-is di massa mentale, è un momento sacro che non va disturbato. È quando sta accadendo il vero lavoro della seduta.

Pensa all’auditing come a una danza con due movimenti:

  • Quando il pc sta guardando dentro = l’auditor tace e ascolta
  • Quando il pc ha finito di guardare = l’auditor agisce e guida

Solo l’auditor può bloccare quel prezioso processo di scarica. Il preclear non può farlo. Il bank non può farlo. L’unica cosa che può interrompere quel processo di dissoluzione della carica è un auditor che interviene al momento sbagliato.

Itsa: la semplicità fraintesa

“Itsa” è una parola che viene spesso equivocata. Non significa “lasciare parlare il pc a lungo”. Non significa “terapia verbale dove il cliente si sfoga”. Non significa nemmeno “esprimere emozioni”.

Itsa significa semplicemente: “È questo”.

Quando chiedi a un bambino “Cosa c’è in questa stanza?” e lui risponde “Il tavolo, la sedia, la finestra”, quello è Itsa. Sta identificando. Sta nominando. Sta dicendo cosa è presente.

Se invece risponde “Sono confuso, sono preoccupato, non so cosa fare”, quello NON è Itsa. Sta parlando di stati d’animo, di valutazioni, di reazioni – ma non sta dicendo di cosa si tratta realmente.

Nell’auditing, quando il preclear guarda il suo bank e dice “È la rabbia che provai quando mio padre…” – quello è Itsa. Sta identificando una massa specifica nella sua mente. Sta dicendo: “Questo è quello che vedo qui.”

Il paradosso del silenzio

Ecco il paradosso che confonde molti auditor: per aiutare il preclear a comunicare veramente, devi tacere.

La sequenza corretta è questa:

  1. L’auditor agisce: fa una domanda, dà un’istruzione, indica una direzione
  2. Il pc guarda dentro: si connette con il suo bank, osserva
  3. Il pc riporta: dice cosa ha visto, cosa ha trovato
  4. L’auditor riconosce: un semplice “Grazie” o “Bene”

Il problema nasce quando l’auditor non sa quando fermarsi. Fa la domanda, vede che il pc sta guardando dentro (lo si capisce dal suo sguardo, dalla sua attenzione rivolta verso l’interno) e poi… fa un’altra domanda. O chiede chiarimenti. O valuta. O interpreta.

L’auditor esperto, invece, quando vede che il pc sta guardando dentro di sé, si appoggia allo schienale della sedia e semplicemente aspetta. Il preclear, sentendo quello spazio silenzioso, distoglie l’attenzione dalla lista o dal procedimento e inizia a parlare. Ma non sta parlando all’auditor – sta riportando ciò che sta vedendo mentre guarda dentro di sé.

Questo può durare due minuti o un’ora. L’auditor fa solo piccoli cenni col capo e resta presente ma silenzioso. Solo quando quella scarica è completa – solo quando il preclear ha finito di guardare e identificare ciò che ha trovato – l’auditor si raddrizza e riprende a guidare.

La linea che non puoi vedere

La tragedia di molti auditor è che cercano di controllare ciò che possono vedere (il preclear seduto davanti a loro) e ignorano ciò che non possono vedere (la connessione tra il preclear e il suo bank).

Quella linea invisibile è dove avviene tutto. È lì che la carica si dissolve. È lì che le masse mentali scompaiono. È lì che accade il cambiamento reale.

L’auditor non produce il cambiamento. L’auditor crea le condizioni perché il cambiamento accada. Come un giardiniere non fa crescere le piante – crea le condizioni (acqua, luce, terreno) perché la pianta cresca da sola.

Un auditor che non comprende questa linea nascosta, che non sa come proteggerla e nutrirla, fallirà sempre. Non importa quanta tecnica conosca, quanti procedimenti sappia, quanto sia preciso nell’amministrazione. Se interrompe quella connessione invisibile, non otterrà risultati.

La disciplina del non-fare

La vera abilità di un auditor non sta nel fare molto, ma nel sapere quando non fare nulla.

Auditor cronicamente attivi – quelli che parlano, guidano, interpretano, chiariscono continuamente – avranno sempre preclear con aghi sporchi. Perché ogni loro intervento taglia quella linea fragile ma potente tra il pc e ciò che sta osservando dentro di sé.

L’auditor che ha veramente compreso questo principio sa che il suo ruolo è duplice:

  • Quando il pc non sta guardando dentro: guidare la sua attenzione, dargli qualcosa da osservare
  • Quando il pc sta guardando dentro: sparire, diventare invisibile, essere solo una presenza che ascolta

È un po’ come insegnare a qualcuno ad andare in bicicletta. All’inizio dai istruzioni e sostieni. Ma quando la persona inizia a pedalare da sola, devi lasciar andare. Se continui a dare istruzioni mentre pedala, la farai cadere.

Il segnale inconfondibile

Come fa un auditor a sapere quando sta interrompendo questa linea vitale? Il segnale è chiaro e inequivocabile: l’ago sporco.

Un ago continuamente agitato, indipendentemente da qualsiasi altra circostanza, significa sempre la stessa cosa: l’auditor ha tagliato la comunicazione del preclear. Ha interrotto quella connessione tra il pc e il suo bank.

Non serve cercare altre spiegazioni. Non serve fare procedimenti complessi. La soluzione è semplice: chiedere “Ho interrotto la tua comunicazione?” e poi imparare a non farlo più.

Gli auditor che tagliano cronicamente la comunicazione avranno sempre preclear con aghi sporchi. È una legge tanto certa quanto la gravità.

La ricompensa del rispetto

Quando un auditor rispetta veramente la linea dell’Itsa – quando protegge quella connessione invisibile tra il preclear e il suo bank – accadono cose straordinarie.

Il preclear cambia. Non superficialmente. Profondamente.

L’ago diventa pulito e resta pulito.

Il caso progredisce con una velocità che stupisce sia l’auditor che il preclear.

Le sedute diventano potenti, cariche di momenti in cui qualcosa di reale si dissolve, in cui masse mentali scompaiono, in cui la persona ritrova pezzi di se stessa che aveva dimenticato.

Tutto questo non perché l’auditor ha fatto qualcosa di speciale, ma perché ha saputo non fare al momento giusto. Ha rispettato quella linea invisibile. Ha permesso al preclear di confrontare veramente il proprio bank, senza interruzioni, senza interferenze.

La lezione essenziale

Se dovessi insegnare a un nuovo auditor una sola cosa – una singola lezione che fa la differenza tra successo e fallimento – sarebbe questa:

Il tuo compito non è far parlare il preclear a te. Il tuo compito è aiutare il preclear a guardare dentro di sé. E poi tacere mentre lo fa.

Quella linea invisibile tra il pc e il suo bank – quella che non puoi vedere, che non puoi misurare direttamente, che opera in uno spazio che sfugge ai tuoi occhi – è dove avviene tutta la magia dell’auditing.

Proteggila. Rispettala. Non interromperla.

E i risultati parleranno da soli.

Additivi

Esiste un principio fondamentale che attraversa tutta la filosofia di Scientology: ogni volta che aggiungiamo qualcosa a un essere, diminuiamo la sua capacità di affrontare la vita. Sembra controintuitivo, vero? Siamo abituati a pensare che più strumenti abbiamo, meglio è. Eppure Ron Hubbard ci ricorda che “l’uomo è un essere a cui è stato aggiunto qualcosa e tutto ciò che gli è stato aggiunto ha diminuito la sua capacità di affrontare le situazioni.”

La trappola delle soluzioni accumulate

Pensa a tutte le soluzioni che hai adottato nel corso della vita. Metodi per affrontare le persone difficili. Strategie per gestire lo stress. Regole su come comportarti in determinate situazioni. Molte di queste soluzioni erano perfettamente sensate quando le hai create, magari a cinque, dieci o vent’anni. Ma ora? Quante di queste risposte automatiche sono ancora valide oggi?

Il problema non è che tu abbia cercato di risolvere i problemi. Il problema è che quelle soluzioni si sono cristallizzate, sono diventate fisse, e ora le applichi anche quando non servono più. Hai risolto qualcosa che forse non aveva bisogno di essere risolto, o hai fissato una soluzione che doveva essere temporanea.

L’arte di far sparire ciò che non serve

In Scientology lavoriamo attraverso l’As-Isness: guardare le cose esattamente come sono. Non aggiungiamo nuove strategie, nuovi metodi, nuove tecniche. Facciamo il contrario. Permettiamo alla persona di osservare quelle vecchie soluzioni obsolete e di lasciarle andare.

Nell’auditing, quando una persona guarda un engram o una perdita finché non l’ha completamente compresa, quella carica scompare. Quando nello studio si chiarisce una parola malcompresa, la confusione si dissolve. Il pattern è sempre lo stesso: osservare con precisione ciò che è, e l’aberrazione svanisce.

La società degli additivi

Viviamo in una cultura che risponde a ogni problema aggiungendo qualcosa. Sei stanco? Prendi un integratore. Sei ansioso? C’è una pillola. Hai un problema relazionale? Ecco dieci strategie da applicare.

Raramente qualcuno ti dice: “Fermati. Guarda cosa sta succedendo davvero. Forse hai già troppe cose in corso.”

La nostra società grida costantemente: “Prendi! Compra! Devi!” E quando hai una difficoltà, vieni sommerso di consigli, di metodi, di soluzioni preconfezionate. Ciò che manca è qualcuno che semplicemente ascolti e capisca.

Il paradosso del corpo

Anche se il lavoro principale di Scientology riguarda il Thetan, l’essere spirituale, lo stesso principio si può osservare con il corpo. Pensiamo sempre che la risposta sia aggiungere qualcosa: un farmaco, un supplemento, un trattamento. Eppure spesso la soluzione vera sta nel rimuovere la causa.

Nella nostra società dell’abbondanza, il problema è raramente il troppo poco. È quasi sempre il troppo.

Riconoscere le giustezze

C’è un altro aspetto cruciale in tutto questo. Ron Hubbard sottolinea che in auditing non possiamo limitarci a cercare ciò che non va. Dobbiamo riconoscere anche ciò che è giusto, ciò che funziona, la verità che è già presente.

Questo è essenziale perché il progresso avviene aumentando le giustezze, non semplicemente eliminando gli errori. Se cerchiamo solo ciò che è sbagliato, non avremo mai una base solida su cui costruire. È come voler svuotare un secchio bucato senza prima tappare i buchi.

La capacità di una persona di dissolvere un problema è direttamente proporzionale al numero di elementi positivi presenti nella situazione. Se ci sono abbastanza giustezze, anche le aberrazioni più radicate possono essere affrontate e dissolte.

Tornare al potere di scelta

In definitiva, ogni volta che ti viene data qualcosa che non hai chiesto, o che ti viene tolta qualcosa che non volevi perdere, il tuo potere di scelta viene compromesso. E il potere di scelta è l’unico vero potere che avevi fin dall’inizio.

La via verso la libertà non passa attraverso l’accumulo di soluzioni, tecniche, farmaci o sistemi. Passa attraverso il riconoscimento di ciò che è stato aggiunto indebitamente e la sua rimozione.

Si tratta di permettere all’essere di ritrovare la sua capacità nativa di vedere le cose come sono, nel presente, senza il peso di tutte le soluzioni obsolete del passato. Di affrontare la vita con il proprio potere di scelta intatto.

Meno, non più. Questo è il segreto.

Riflessioni sul mal di testa

L’emicrania, con la sua natura spesso inspiegabile e invalidante, ha spinto molte persone a cercare spiegazioni che vadano oltre la pura fisiologia, includendo ipotesi di tipo psicosomatico. Tra le varie interpretazioni emerse nel tempo, una delle più strutturate è quella proposta da L. Ron Hubbard. Questo modello descrive una “mappa della psiche” in cui il dolore non sarebbe soltanto un evento biochimico, ma anche il risultato di informazioni energetiche registrate in momenti di trauma.

Secondo questa prospettiva, ogni individuo disporrebbe di una “mente reattiva” capace di immagazzinare tali registrazioni dolorose, dette “engram”, su una sorta di “traccia del tempo” personale. In questa cornice, un dolore cronico come l’emicrania potrebbe essere interpretato come la riattivazione di un engram passato, magari dimenticato, che riemerge sotto forma di sintomo fisico.

Per spiegare i casi in cui il dolore sembra ostinato, localizzato e non riconducibile alla biografia della persona, la teoria si amplia fino a ipotizzare che esistano memorie o schemi traumatici non appartenenti direttamente all’individuo, ma comunque percepiti come propri. In questo quadro, il sintomo diventerebbe la manifestazione fisica di un vissuto che non appartiene alla storia personale, ma che agisce come un’influenza esterna ed automatica.

Pur trattandosi di una spiegazione molto distante dalle interpretazioni mediche e psicologiche comunemente accettate, questo approccio viene presentato come un tentativo di dare significato a esperienze croniche altrimenti di difficile comprensione.

La Scala del Tono di Hubbard nel Mondo Lavorativo: Competenze, Ricerca e Mantenimento del Lavoro

Giochi – 22.0 sulla scala del tono emotivo.

La Scala del Tono di L. Ron Hubbard, che classifica gli stati emotivi dall’energia vitale (40.0) alla morte fisica (0.0), offre una lente utile per analizzare le sfide nel contesto lavorativo. Questo articolo esplora come i diversi livelli della scala influenzano tre fasi cruciali: l’acquisizione di competenze, la ricerca di un lavoro e il suo mantenimento, proponendo soluzioni basate sul miglioramento del “tono emotivo”.

1. Acquisizione di Competenze: Superare Ansia e Conservatorismo

Per entrare nel mercato del lavoro, è essenziale sviluppare abilità tecniche e trasversali. Tuttavia, questa fase è spesso ostacolata da stati emotivi bassi:

  • Ansia (1.02): La paura di non farcela porta a procrastinazione o evitamento della formazione.
  • Noia (2.5): La mancanza di interesse rende lo studio inefficace.
  • Conservatorismo (3.0): Resistenza ad apprendere metodi innovativi, bloccando l’adattamento alle nuove richieste del mercato.

Soluzioni: Salire verso toni più alti come Entusiasmo (4.0) o Estetica (6.0) permette di trovare piacere nell’apprendimento, trasformandolo in un processo creativo. Coltivare Forte Interesse (3.3) aiuta a focalizzarsi su obiettivi concreti, mentre l’Ilarità (8.0) incoraggia un approccio leggero alle sfide.

2. Trovare un Lavoro: Dall’Ostilità all’Azione Strategica

La ricerca attiva di un lavoro può attivare dinamiche emotive complesse:

  • Disperazione (0.98): Porta a candidature compulsive, senza valutare la coerenza con le proprie aspirazioni.
  • Paura (1.0): Timore di fallire nei colloqui, con reazioni fisiche (es. voce tremula) che minano la credibilità.
  • Ostilità (1.9): Risentimento verso i recruiter dopo un rifiuto, danneggiando la rete professionale.

Soluzioni: Agire con Azione (20.0), pianificando strategie mirate, e abbracciare Giochi (22.0) per vivere la ricerca come una sfida stimolante. I Postulati (30.0)—obiettivi chiari e dichiarati—aiutano a mantenere la rotta, mentre la Serenità di Essere (40.0) favorisce una comunicazione autentica e sicura.

3. Mantenere il Lavoro: Combattere Monotonia e Conflitti

Una volta ottenuto il lavoro, emergono nuove criticità:

  • Monotonia (2.4): Routine ripetitiva che spegne la motivazione.
  • Ostilità (1.9): Scontri con colleghi o superiori, spesso radicati in incomprensioni.
  • Apatia (0.05): Burnout che porta a disimpegno e assenteismo.

Soluzioni: Riscoprire Estetica (6.0) nel trovare armonia nelle attività quotidiane e Gioia (8.0) nel celebrare piccoli successi rigenera la passione. Per gestire i conflitti, la Soddisfazione (2.8) nasce dal riconoscere il proprio contributo, mentre la Propiziazione (0.8) (abilità diplomatica) trasforma le tensioni in opportunità di dialogo.

4. Gli Ostacoli Invisibili: Carica Emotiva ed Engrammi

Quello che spesso non viene riconosciuto nel percorso professionale sono gli ostacoli invisibili che operano sotto la superficie della nostra consapevolezza:

  • Carica Emotiva: Accumulo di energia negativa associata a esperienze passate che blocca la nostra capacità di salire nella scala del tono.
  • Engrammi: Registrazioni non disponibili di momenti traumatici che continuano a influenzare il nostro comportamento anche dopo anni.

Questi fattori nascosti possono manifestarsi come:

  • Insicurezza improvvisa durante una presentazione importante
  • Reazioni sproporzionate a critiche costruttive
  • Pattern ricorrenti di auto-sabotaggio quando si è vicini al successo
  • Blocchi creativi inspiegabili

Esempio: Marco, un talentuoso grafico pubblicitario, notava che ogni volta che riceveva un progetto importante, si paralizzava. Nonostante le competenze tecniche adeguate, qualcosa lo bloccava. Durante un ciclo di auditing, emerse un episodio (lock) legato a un’umiliazione pubblica durante una presentazione scolastica. Una volta identificato e risolto questo blocco, la sua produttività aumentò ed inizio a credere maggiormente nelle proprie capacità.

5. L’Auditing: Il Ponte verso Toni Più Alti

L’auditing rappresenta una soluzione strutturata per affrontare questi ostacoli invisibili e salire stabilmente nella scala del tono:

  • Processo Personalizzato: Diversamente dagli altri percorsi esoterici, che solitamente si focalizzano sul corpo o su aspetti energetici, l’auditing, andando al cuore delle esperienze pregresse, si adatta al tuo specifico percorso emotivo allo scopo di identificare e d eradicare il deposito di esperienze degradanti accumulate in questa vita (ed oltre).
  • Tecnologia Collaudata: Basato su decenni di ricerca sistematica e milioni di ore di applicazione pratica.
  • Risultati Misurabili: Progressi verificabili attraverso indicatori oggettivi come il tempo di risposta nelle attività pratiche, la velocità di apprendimento e l’eradicazione di reazioni emotive automatiche e la modifica di punti di vista cronicizzati (credenze limitanti, false credenze, giustificazioni).

Benefici dell’Auditing nel Contesto Lavorativo:

  • Incremento della Stabilità Emotiva: Maggiore resilienza ai rifiuti e agli ostacoli ricorrenti nella carriera.
  • Chiarezza Decisionale: Capacità di valutare opportunità senza l’interferenza di carica emotiva.
  • Comunicazione Potenziata: Abilità di esprimere idee con assertività e ricevere feedback con serenità.
  • Networking Autentico: Costruzione di relazioni professionali genuine, libere da reattività o manipolazione.
  • Potenziale Creativo Sbloccato: Accesso a risorse mentali precedentemente bloccate da engrammi limitanti.

6. Il Percorso Verso l’Autodeterminazione Professionale

L’auditing non offre solo un sollievo temporaneo, ma una trasformazione permanente della propria posizione nella scala del tono:

  • Auto-determinazione: Passare da reagire agli eventi lavorativi a crearli consapevolmente.
  • Potere Personale: Rimuovere le limitazioni auto-imposte che impediscono di raggiungere il proprio pieno potenziale.
  • Responsabilità Causativa: Diventare causa attiva del proprio successo anziché effetto passivo delle circostanze.

Hubbard osservava che “il successo è misurato non tanto dalla posizione raggiunta, quanto dagli ostacoli superati”. L’auditing offre gli strumenti per identificare e superare sistematicamente questi ostacoli, trasformando la carriera da un percorso di sopravvivenza a un’espressione della propria vera natura.

7. Come Iniziare: I Primi Passi Pratici

Per chi desidera sperimentare i benefici dell’auditing nella propria vita professionale:

  1. Valutazione Iniziale: Una sessione di formazione allo scopo di conoscere i fondamenti del lavoro introspettivo.
  2. Piano Personalizzato: Un programma strutturato adattato alle tue specifiche esigenze di carriera.
  3. Ciclo Introduttivo: Una serie di 5-10 sessioni per affrontare gli ostacoli più immediati e sperimentare risultati tangibili.

La decisione di iniziare un percorso di auditing rappresenta un investimento non solo nella propria carriera attuale, ma in tutte le future opportunità professionali.

Conclusione: La Scala del Tono come Bussola Emotiva e Strumento di Trasformazione

Il mondo del lavoro riflette fedelmente la scala emotiva di Hubbard: i toni bassi (paura, noia, ostilità) limitano il potenziale, mentre quelli alti (entusiasmo, azione, serenità) aprono porte inaspettate. Monitorare e migliorare il proprio “tono” non è un esercizio astratto, ma un investimento concreto per navigare con successo le tre fasi lavorative.

Come scriveva Hubbard: “Un essere è solo vivo nella misura in cui può comunicare”—e comunicare con toni elevati è la chiave per un percorso professionale appagante. L’auditing offre un percorso strutturato, verificabile e profondo per liberare il proprio autentico potenziale e trasformare permanentemente non solo la propria carriera, ma la qualità complessiva dell’esperienza professionale.

Prenota oggi la tua sessione di valutazione gratuita ([email protected]) e scopri come l’auditing può trasformare la tua esperienza professionale, portandoti stabilmente verso i toni più alti della scala.