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En mayo de 1950 sale un libro que habla de huellas permanentes, de carga, de cadenas de episodios y de un método para reducirlos. No cita a casi nadie. Y sin embargo cada una de sus piezas tiene una historia documentada, de medio siglo, en disciplinas que no se hablaban entre sí.
El esquema se lee de izquierda a derecha. Cada color es un hilo, y lo encontrarás en los títulos de abajo.
La huella
La palabra «engrama» la acuña un zoólogo alemán, Richard Semon, en 1904. Su tesis es que todo estímulo deja en la materia viva una modificación que permanece:
«En muchísimos casos puede demostrarse que la sustancia irritable del organismo, tras la acción y el cese de un estímulo, queda modificada de forma permanente. Llamo a esta acción de los estímulos su acción engráfica, porque por así decirlo se graba o se inscribe en la sustancia orgánica. A la modificación de la sustancia orgánica así producida la llamo el engrama del estímulo en cuestión.»
«…nach Einwirkung und Wiederaufhören eines Reizes […] dauernd verändert ist. Ich bezeichne diese Wirkung der Reize als ihre engraphische Wirkung, weil sie sich in die organische Substanz sozusagen eingräbt oder einschreibt. Die so bewirkte Veränderung der organischen Substanz bezeichne ich als das Engramm des betreffenden Reizes.» — Semon, Die Mneme, 1904.
Semon añade dos cosas que cuentan. El engrama registra todo lo que estaba presente en ese momento, no solo el estímulo principal. Y basta con que vuelva un fragmento de aquella situación para que se reactive el conjunto.
En 1916 Eugen Bleuler, el psiquiatra de lengua alemana de mayor autoridad, lleva el término a su manual. Lo usa decenas de veces, como palabra corriente, y da el paso que a Semon le faltaba:
«El olvido, pues, por regla general no se debe a una desaparición de los engramas, sino a la imposibilidad de reavivarlos como recuerdos.»
«Das Vergessen beruht also in der Regel nicht auf einem Verschwinden der Engramme, sondern auf einer Unmöglichkeit, diese als Erinnerungen zu beleben.» — Bleuler, Lehrbuch der Psychiatrie, 1916.
La causa del bloqueo, escribe, está «sobre todo en obstáculos afectivos». Huella intacta, evocación impedida, y el impedimento es emocional. En 1921 Bertrand Russell expone todo esto en inglés, en un libro de amplia difusión. En 1950, por tanto, «engram» es una palabra que un lector culto de lengua inglesa podía conocer.
La carga y la cadena
En 1895 Breuer y Freud publican los Estudios sobre la histeria. La idea central: un episodio emocional cuya carga no se ha descargado sigue activo y produce síntomas en el cuerpo; si la persona lo evoca con toda su emoción, el síntoma cede. Freud describe también cómo están ligados los episodios entre sí: por semejanza, en torno a un núcleo.
«A la agrupación de reminiscencias semejantes en una multiplicidad de estratificaciones lineales, como en un legajo de documentos, la he llamado formación de un tema.»
«The grouping of similar reminiscences in a multiplicity of linear stratifications, as represented in a bundle of documents […] I have designated as the formation of a theme.» — Freud, 1895, en la traducción inglesa de la época.
Y observa que el episodio con el que la serie empezó de verdad emerge el último. Tres años después Pierre Janet, en París, describe lo mismo a lo largo del eje del tiempo:
«Cuando se ha quitado una idea fija, uno se asombra de ver surgir otra. Es una idea antigua, anterior a la que se acaba de tratar, que reaparece. Quitada esta a su vez, uno se encuentra ante una tercera obsesión que había existido anteriormente, y se ve obligado a recorrer en orden inverso las principales ideas fijas que han atormentado la vida del enfermo.»
«Quand on a enlevé une idée fixe, on est tout étonné d’en voir surgir une autre… C’est une idée ancienne, antérieure à celle que l’on vient de traiter et qui réapparaît. Celle-ci enlevée à son tour, on se trouve en présence d’une troisième obsession qui avait existé antérieurement et on est obligé de repasser en ordre inverse, les principales idées fixes qui ont tourmenté la vie du malade.» — Janet, Névroses et idées fixes, 1898.
Janet añade que las más antiguas son las más tenaces. En 1927 llega en inglés el libro de Pávlov sobre los reflejos condicionados, que da a dos de estas ideas una forma medida en laboratorio. Un estímulo parecido al original produce la misma respuesta. Y al presentar de nuevo el estímulo sin consecuencias la respuesta baja, ensayo tras ensayo, hasta cero: es el principio de repetir hasta que ya no hay reacción, con un punto de parada contado en gotas de saliva.
El procedimiento
El más cercano a un método sigue siendo Janet. En 1904 publica el caso de Irène, una joven que ha perdido la memoria de la muerte de su madre y la revive en crisis sin saberlo. Describe la técnica, el orden en que hay que remontar, la señal ante la cual detenerse, y mide a la paciente antes y después. En 1919 formula el criterio de éxito:
«Una situación está bien liquidada, bien asimilada, solo cuando hemos reaccionado no solamente por fuera con nuestros movimientos, sino también por dentro con las palabras que nos dirigimos a nosotros mismos, con la organización del relato del acontecimiento a los demás y a nosotros mismos, y con la colocación de ese relato como un capítulo de nuestra propia historia.»
«Une situation n’est bien liquidée, bien assimilée que lorsque nous avons réagi non seulement extérieurement par nos mouvements, mais encore intérieurement par les paroles que nous nous adressons à nous-mêmes, par l’organisation du récit de l’événement aux autres et à nous-mêmes et par la mise en place de ce récit comme un chapitre de notre propre histoire.» — Janet, Les médications psychologiques, II, 1919, p. 273.
Es decir: el desahogo no basta, la persona debe poder contar el episodio despierta y ponerlo en su sitio. En el mismo libro Janet admite el límite: en casos que le parecían idénticos hizo las mismas cosas sin conseguir nada. Tiene un método que funciona en sus manos, no uno que se pueda enseñar.
La medicina de guerra
La Segunda Guerra Mundial produce miles de soldados con parálisis, mutismo y amnesias sin lesión. Los médicos militares estadounidenses vuelven al episodio: inyectan un barbitúrico, llevan al soldado de vuelta al campo de batalla y se lo hacen revivir. El ejército lo filma para formar a otros médicos. En una película de 1944 se oye:
«Ahora estás de nuevo en el campo de batalla. ¿Qué estás haciendo?»
«You’re back on the battlefield now. What are you doing?» — película de instrucción del Departamento de Guerra, 1944.
Regreso al episodio, relato en presente, repetición: los movimientos de la sesión están todos. Grinker y Spiegel, que escriben el manual de referencia en 1945, advierten sin embargo de que el desahogo bajo el fármaco no es la cura:
«El paciente debe poder recordar su abreacción emocional. De lo contrario el episodio ha sido solo una erupción o explosión de tensión, que con seguridad volverá a acumularse.»
«…the patient should be able to remember […] his emotional abreaction. Otherwise the episode has been only an eruption or explosion of tension, which is certain to rebuild.» — Grinker y Spiegel, Men Under Stress, 1945, p. 392.
Es el criterio de Janet. En 1949 el balance oficial del ejército lo usa contra el método: la técnica con el fármaco «no proporciona comprensión al paciente, puesto que hay una amnesia casi completa de la sesión», y el curso de la enfermedad «rara vez se ve influido de manera significativa».
En ese punto la psiquiatría deja el camino del trauma. Lo hace antes de que lleguen los psicofármacos modernos, y por una razón técnica: el método que tenía no resistía la prueba. En los años siguientes sobrevive lo que se puede patentar o reducir a manual.
El indicador
¿Cómo se encuentra el episodio cargado en una persona que no sabe que lo tiene? En 1900 el psicólogo Theodor Ziehen observa que cuando una palabra toca algo emocional la respuesta llega con retraso. Jung, en Zúrich, hace de ello un método: cien palabras, el tiempo de cada respuesta y un umbral calculado para cada sujeto. Donde la respuesta tarda, o la persona repite la palabra, o la entiende mal, ahí debajo hay algo. Desde 1907 le pone al lado un galvanómetro, que marca la reacción de la piel incluso cuando la persona no muestra nada.
En los treinta años siguientes ese instrumento se convierte en un puente con un mando que devuelve la aguja a cero, y luego en una caja con una válvula. En 1951 Volney Mathison patenta una versión; Hubbard la adopta. Esta parte tiene una historia propia, con los esquemas.
El nudo de 1950
Un vínculo directo con esta historia lo dejó escrito negro sobre blanco el autor. En el artículo de mayo de 1950 Hubbard cuenta que pasó revista a los métodos existentes, y de uno dice:
«La narcosíntesis parecía una buena pista, hasta que se descubrieron algunos casos que habían sido “curados” con la narcosíntesis. Se volvieron a trabajar con la técnica, solo para descubrir qué había ocurrido. […] Parecía hacer algo más allá de lo que se suponía que hacía, y ese algo más era malo.»
«Narco-synthesis seemed a good lead, until some cases were discovered which had been ‘cured’ by narco-synthesis. They were reworked with the technique just to discover what had occurred. […] It seemed to do something beyond what it was supposed to do and that something beyond was bad.» — Astounding Science Fiction, mayo de 1950.
Conocía, pues, la técnica de los médicos militares, la había considerado y la descartó, junto con la hipnosis («no se puede hipnotizar a todo el mundo»). Es la misma conclusión a la que el ejército había llegado un año antes, por la misma razón: el fármaco le quita a la persona el recuerdo de lo que ha hecho.
Puestas en fila, las piezas son estas.
| En el libro de 1950 | Ya existía | Dónde |
|---|---|---|
| Una huella permanente que registra todo el momento y se reactiva a partir de un fragmento | sí | Semon 1904, Bleuler 1916 |
| Una carga que permanece y da síntomas físicos | sí | Breuer y Freud 1895 |
| Episodios ligados en cadena, que hay que remontar hasta el primero | sí | Freud 1895, Janet 1898 |
| Repetir hasta que la reacción se apaga | sí, en laboratorio | Pávlov 1927 |
| Volver al episodio y contarlo en presente | sí | películas del ejército 1944–46 |
| La persona debe permanecer consciente y recordar | sí, como criterio | Janet 1919, Grinker y Spiegel 1945 |
| Dolor físico con pérdida de consciencia como base de todo, antes del episodio emocional | no | no encontrado en ninguna fuente |
| El registro antes del nacimiento | no | no encontrado |
| Un método sin fármaco y sin hipnosis, declarado aplicable a cualquiera | no | Janet declara no tenerlo; los militares usan el fármaco |
Qué se saca de ello
Lo primero es que el edificio no está en el aire. Huella, carga, cadena, regreso al episodio, necesidad del recuerdo consciente: son ideas de Semon, Bleuler, Freud, Janet, Pávlov y los médicos del ejército estadounidense, publicadas en sedes académicas. Quien las despacha como fantasía de un escritor tiene que despacharlos primero a ellos.
Lo segundo es que ninguno de ellos las había reunido. Semon era zoólogo y no trataba a nadie. Bleuler tenía la huella pero no un procedimiento. Freud tenía la cadena y trabajaba con la hipnosis y la presión en la frente. Janet tenía el procedimiento y no sabía transmitirlo. Pávlov trabajaba con perros. Los militares tenían la sesión pero dependían del barbitúrico. Cada uno sostenía un hilo.
Lo tercero es la paradoja de los tiempos. Justo cuando la psiquiatría abandona esta línea, porque su método no ha superado el balance de 1949, alguien de fuera recoge los hilos, quita el fármaco, añade un criterio propio y declara haber hecho de ello un procedimiento. La reacción de los médicos en 1950 golpea esa declaración, no las ideas de partida, que eran las suyas.
Qué está demostrado y qué no
Demostrado en los textos: que cada elemento existía antes de 1950, en el autor y el año indicados; que Hubbard conocía la narcosíntesis y la descartó; que tres elementos no aparecen en ninguna de las fuentes examinadas.
No demostrado: que Hubbard leyera a Semon, Bleuler, Janet o Freud. El libro de 1950 no los cita (Pávlov aparece una vez). Este artículo dice que las ideas estaban disponibles, no de quién las tomó.
Fuera del perímetro: si la teoría es verdadera y si el procedimiento da los resultados declarados. Es una cuestión de casos medidos, no de historia.
Límites de las fuentes: Freud se cita por la traducción inglesa de la época, no por el alemán; el balance del ejército de 1949 se da aquí solo en traducción; «no encontrado» significa no encontrado en las fuentes examinadas, que son muchas pero no todas.
