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En 1921 Bertrand Russell, el autor de los Principia Mathematica, dedica una lección entera a un zoólogo alemán casi desconocido. Recoge sus términos, sus definiciones, sus dos leyes con número de página. Después los desmonta. Pero para entonces «engram» y «ekphory» ya han entrado en la lengua inglesa, en un libro que se leía.
Un lógico lee a un zoólogo
En 1921 Bertrand Russell no es un filósofo cualquiera. Ha escrito con Whitehead los tres volúmenes de los Principia Mathematica, ha dado nombre a una paradoja que obligó a refundar la teoría de conjuntos y acaba de salir de la cárcel por su pacifismo. The Analysis of Mind reúne quince lecciones dictadas en Londres y Pekín, y la tesis es ambiciosa: mente y materia no son dos sustancias, sino dos maneras de ordenar los mismos elementos.
Para sostener esta tesis hay que responder a una pregunta: ¿qué distingue lo vivo de la materia muerta? La cuarta lección está dedicada por entero a ello, y la respuesta lleva un título largo: Influence of Past History on Present Occurrences in Living Organisms, la influencia de la historia pasada en los acontecimientos presentes de los organismos vivos. El autor que Russell elige como guía es Richard Semon, zoólogo de Múnich, autor de Die Mneme (1904).
«La respuesta de un organismo a un estímulo dado depende muy a menudo de la historia pasada del organismo, y no solo del estímulo y del estado presente del organismo HASTA AHORA DESCUBRIBLE.»
«The response of an organism to a given stimulus is very often dependent upon the past history of the organism, and not merely upon the stimulus and the HITHERTO DISCOVERABLE present state of the organism.» — Russell, The Analysis of Mind, 1921.
El niño quemado teme el fuego. La quemadura no ha dejado huellas visibles y, sin embargo, la reacción ante el fuego ha cambiado. Un trozo de acero imantado se comporta de otro modo que uno no imantado, pero ahí sabemos inventar una hipótesis sobre la estructura microscópica. En lo vivo, dice Russell, casi todo lo característico depende de esta persistencia del pasado. Y para hablar de ello hace falta un vocabulario. Semon ya lo ha construido.
Engrafía: la inscripción
Engrafía (Engraphie; en Russell, engraphic effect): la acción por la cual un estímulo deja en la sustancia viva una modificación permanente. Del griego en-gráphein, grabar dentro. El resultado de la engrafía es el engrama: la modificación misma, la diferencia entre cómo era el organismo antes del estímulo y cómo es después de que el estímulo ha cesado.
La definición de Semon merece leerse entera, porque contiene tres cosas que luego se pierden.
«En muchísimos casos puede demostrarse que la sustancia irritable del organismo, pertenezca este al reino de los protistas, de las plantas o de los animales, tras la acción y el cese de un estímulo y tras el regreso al estado de indiferencia secundario, queda modificada de modo permanente. Llamo a esta acción de los estímulos su acción engráfica, porque, por así decirlo, se excava o se inscribe en la sustancia orgánica. A la modificación así producida la llamo el engrama del estímulo correspondiente.»
«…gehöre er nun dem Protisten-, Pflanzen- oder Tierreich an, nach Einwirkung und Wiederaufhören eines Reizes und nach Wiedereintritt in den sekundären Indifferenzzustand dauernd verändert ist. Ich bezeichne diese Wirkung der Reize als ihre engraphische Wirkung, weil sie sich in die organische Substanz sozusagen eingräbt oder einschreibt. Die so bewirkte Veränderung der organischen Substanz bezeichne ich als das Engramm des betreffenden Reizes.» — Semon, Die Mneme, cap. II.
Primero: vale para protistas, plantas y animales. El engrama de Semon no es un recuerdo, y la conciencia no tiene nada que ver. Segundo: la prueba del engrama es la diferencia entre dos estados de reposo. Semon los llama estado de indiferencia primario (antes del estímulo) y secundario (después de que el estímulo ha cesado). Si los dos estados fueran idénticos, no habría nada que explicar. Tercero, y lo más importante: no se inscribe un estímulo aislado, sino todo lo que estaba presente en ese momento. Russell lo expresa así:
«De hecho, no es un estímulo aislado el que deja un engrama, sino la totalidad de los estímulos de un momento dado; en consecuencia, cualquier porción de esta totalidad tiende, si se repite, a suscitar la reacción entera que había sido suscitada antes.»
«In fact, it is not an isolated stimulus that leaves an engram, but the totality of the stimuli at any moment; consequently any portion of this totality tends, if it recurs, to arouse the whole reaction which was aroused before.» — Russell, 1921.
Esta es la primera ley mnémica de Semon, la ley de la engrafía:
«Todas las excitaciones simultáneas dentro de un organismo forman un complejo de excitación simultáneo y conexo, que como tal actúa engráficamente, es decir, deja tras de sí un complejo de engramas conexo y, en ese sentido, formando un todo.»
«Alle gleichzeitigen Erregungen innerhalb eines Organismus bilden einen zusammenhängenden simultanen Erregungskomplex, der als solcher engraphisch wirkt, das heißt: der einen zusammenhängenden und insofern ein Ganzes bildenden Engrammkomplex hinterläßt.» — Semon, Die mnemischen Empfindungen, p. 146, citado por Russell.
En palabras sencillas: se registra todo junto. El olor, el ruido, la luz, la postura del cuerpo, lo que se estaba sintiendo. No el hecho principal, sino la situación entera, como un bloque.
Ecforia: la evocación
Ecforia (Ekphorie; en Russell, ekphoric influence): el paso de un engrama del estado latente al estado activo. Del griego ek-phérein, llevar fuera. El estímulo que la provoca es el estímulo ecfórico, y no tiene por qué ser el estímulo original: basta una parte de él.
Si la engrafía es la escritura, la ecforia es la lectura. Pero con una propiedad que no tiene ningún archivo: no hace falta la llave entera. Russell:
«Cuando dos estímulos se presentan juntos, uno de ellos, al presentarse después, puede provocar también la reacción del otro. Llamamos a esto “influencia ecfórica”, y a los estímulos que tienen este carácter los llamamos “estímulos ecfóricos”. En tal caso decimos que los engramas de los dos estímulos están “asociados”.»
«When two stimuli occur together, one of them, occurring afterwards, may call out the reaction for the other also. We call this an “ekphoric influence,” and stimuli having this character are called “ekphoric stimuli.” In such a case we call the engrams of the two stimuli “associated.”» — Russell, 1921.
Y he aquí la segunda ley mnémica, la ley de la ecforia:
«Sobre el complejo de engramas simultáneo actúa ecfóricamente el retorno parcial de aquella situación energética que en otro tiempo había actuado engráficamente.»
«Ekphorisch auf einen simultanen Engrammkomplex wirkt die partielle Wiederkehr derjenigen energetischen Situation, die vormals engraphisch gewirkt hat.» — Semon, Die mnemischen Empfindungen, p. 173, citado por Russell.
El ejemplo de Russell es el olor del humo de turba: lo hueles, y te vuelve a la mente una ocasión en que lo habías olido. El mismo olor no produce el mismo recuerdo en otro hombre que no ha tenido esa experiencia. Por tanto, la causa del recuerdo no es el olor solo: es el olor más la ocasión pasada.
Semon cataloga varias ecforias: la desencadenada por el paso del tiempo (los ciclos diarios y anuales de plantas y animales), la desencadenada por una fase del desarrollo, la vicariante, en la que un estímulo distinto del original hace sus veces. Y de ello extrae un corolario sobre la amnesia que, en su libro, figura en el índice del capítulo VI:
«La mayoría de las amnesias no se basan en la pérdida de engramas, sino en la imposibilidad de ecforizar en el momento engramas todavía perfectamente intactos.»
«Die meisten Amnesien beruhen nicht auf Verlust von Engrammen, sondern auf der Unmöglichkeit, die noch vollkommen intakten Engramme zur Zeit zu ekphorieren.» — Semon, Die Mneme, cap. VI.
La razón es la segunda ley leída al revés: si la situación actual es demasiado distinta de aquella en que se escribió, la evocación no se produce. El borracho, el febril, quien está muy agitado no encuentra cosas que en otro momento conoce bien. La huella está intacta; falta la condición para leerla.
| Término de Semon | En Russell | En palabras sencillas |
|---|---|---|
| engraphische Wirkung | engraphic effect | el estímulo graba la sustancia viva |
| Engramm | engram | la modificación que queda, diferencia entre antes y después |
| Engrammkomplex | engram-complex | todo lo que estaba presente, inscrito como un bloque |
| Ekphorie | ekphoric influence | la evocación: la huella latente vuelve a estar activa |
| ekphorischer Reiz | ekphoric stimulus | el fragmento que basta para evocar el bloque entero |
| mnemische Erscheinungen | mnemic phenomena | respuestas que solo se explican incluyendo el pasado |
La jugada de Russell: quedarse con los hechos, dejar la hipótesis
Hasta aquí Russell es un divulgador fiel. Luego hace de lógico. El engrama, observa, es una hipótesis: nadie lo ha visto. El propio Semon lo admite, al escribir que por ahora no se puede decir más sino que debe consistir en alguna alteración material del cuerpo. Russell separa entonces las dos leyes en lo que se observa y lo que se supone:
«Estas dos leyes juntas representan en parte una hipótesis (el engrama) y en parte un hecho observable. El hecho observable es que, cuando un cierto complejo de estímulos ha causado originalmente un cierto complejo de reacciones, el retorno de parte de los estímulos tiende a causar el retorno de la totalidad de las reacciones.»
«These two laws together represent in part a hypothesis (the engram), and in part an observable fact. The observable fact is that, when a certain complex of stimuli has originally caused a certain complex of reactions, the recurrence of part of the stimuli tends to cause the recurrence of the whole of the reactions.» — Russell, 1921.
Y propone prescindir del engrama. En su lugar, la causalidad mnémica: una ley causal en la que la causa próxima no es solo el acontecimiento presente, sino el acontecimiento presente junto con un acontecimiento pasado. Las leyes de la psicología, dice, no tienen la forma «X ahora causa Y ahora», sino:
«“A, B, C… en el pasado, junto con X ahora, causan Y ahora.”»
«”A, B, C,… in the past, together with X now, cause Y now.”» — Russell, 1921.
A, B, C son la causa mnémica, X la ocasión, Y la reacción. Una «disposición», como saber responder «París» a la pregunta sobre la capital de Francia, no es nada actual en la mente: es la porción mnémica de una ley causal. Y las dos leyes de Semon se condensan en una sola, que Russell escribe en mayúsculas:
«SI UN ESTÍMULO COMPLEJO A HA CAUSADO UNA REACCIÓN COMPLEJA B EN UN ORGANISMO, LA APARICIÓN DE UNA PARTE DE A EN UNA OCASIÓN FUTURA TIENDE A CAUSAR LA REACCIÓN B ENTERA.»
«IF A COMPLEX STIMULUS A HAS CAUSED A COMPLEX REACTION B IN AN ORGANISM, THE OCCURRENCE OF A PART OF A ON A FUTURE OCCASION TENDS TO CAUSE THE WHOLE REACTION B.» — Russell, 1921.
De esta definición se desprende también una definición de biografía que merece aislarse:
«Podríamos incluso definir una cadena de experiencia, o una biografía, como una serie de acontecimientos ligados por causalidad mnémica. Creo que es esta característica, más que ninguna otra, la que distingue las ciencias de los organismos vivos de la física.»
«We might, in fact, define one chain of experience, or one biography, as a series of occurrences linked by mnemic causation. I think it is this characteristic, more than any other, that distinguishes sciences dealing with living organisms from physics.» — Russell, 1921.
El cerebro es necesario, no suficiente
Russell cierra sopesando las dos hipótesis, y aquí es honesto hasta el final. En contra de la causalidad mnémica como explicación última: los fenómenos mnémicos se encuentran también en la fisiología y en las plantas, y nadie quiere en la fisiología una causalidad que salte a través del tiempo. A favor del engrama: las lesiones cerebrales destruyen la memoria. Pero este argumento, observa, es menos fuerte de lo que parece.
«Lo que sabemos es que la memoria, y los fenómenos mnémicos en general, pueden ser perturbados o destruidos por cambios en el cerebro. Esto prueba sin duda que el cerebro desempeña un papel esencial en la causación de la memoria, pero no prueba que un cierto estado del cerebro sea, por sí solo, una condición suficiente para la existencia de la memoria.»
«What we know is that memory, and mnemic phenomena generally, can be disturbed or destroyed by changes in the brain. This certainly proves that the brain plays an essential part in the causation of memory, but does not prove that a certain state of the brain is, by itself, a sufficient condition for the existence of memory.» — Russell, 1921.
Para probar la suficiencia habría que ver la diferencia entre el cerebro de quien habla inglés y el de quien habla francés, entre quien ha visto Nueva York y quien no. «Quizá llegue el día en que esto sea posible, pero hoy estamos muy lejos de ello.» Russell adopta el engrama como hipótesis de trabajo, pero deja abierta la otra puerta, porque «a menudo resulta importante para el progreso de la ciencia recordar hipótesis que antes parecían improbables».
Por qué importa
En 1904 Semon escribe en alemán, para fisiólogos. En 1916 Bleuler lleva engrama y ecforia al manual de psiquiatría más leído en lengua alemana. En 1921 Russell hace lo tercero: los lleva al inglés, en el libro de un autor famoso, con definiciones, leyes, ediciones y números de página. Ese mismo año sale también la traducción inglesa de Die Mneme, en la misma editorial, Allen & Unwin, y Russell la señala en una nota.
Después de 1921, por tanto, un lector culto de lengua inglesa ya no necesita el alemán para encontrarse con la idea de que cada situación se registra entera, de que un fragmento basta para evocarla y de que la mayoría de las amnesias son huellas intactas que no se consigue leer. En 1950 estas tres ideas reaparecen, con el mismo nombre de engrama, en un libro que no cita ni a Semon, ni a Bleuler, ni a Russell.
Qué está demostrado. Que Russell expone a Semon por extenso en la Lecture IV, con las dos leyes citadas con su página: el texto es de dominio público y se comprueba en pocos minutos. Que en 1921 engram, ekphory y mnemic son palabras inglesas impresas. Que Russell considera el engrama una hipótesis y propone una alternativa.
Qué no está demostrado. Que alguien, en 1950, hubiera leído a Russell o a Semon. El artículo documenta la disponibilidad del vocabulario, no su transmisión.
Fuentes. Semon, Die Mneme als erhaltendes Prinzip im Wechsel des organischen Geschehens, Leipzig, Engelmann, 1904 (ed. 1920 para las citas) · Semon, Die mnemischen Empfindungen, Leipzig, 1909 · Bleuler, Lehrbuch der Psychiatrie, Berlín, Springer, 1916 · Russell, The Analysis of Mind, Londres, Allen & Unwin, 1921, Lecture IV, texto Gutenberg n.º 2529.
